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Opiniones de hoy

Los vigilantes dormidos

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Algunas personas de ideologías extremas decían que Guatemala corría riesgo de ser una Venezuela, ahora parece que tenían razón.

El año pasado se aprobó y archivó el más abominable Presupuesto que se propusiera en la historia del Ministerio de Finanzas. Para ello era necesaria la aprobación de Junta Monetaria y Banco de Guatemala, que son los consejeros y vigilantes del Estado en materia de política económica. Sin embargo:

1. Luis Rolando Lara y Luis Fernando Samayoa, representantes del Sector bancario y banqueros.

2. José Ángel López Camposeco, ministro de Agricultura, exbanquero y agricultor;

3. Antonio Malouf, ministro de Economía, maquilero y único economista en Junta monetaria, 

4. Hugo Fernando García Gudiel, abogado y representante del “Honorable” Congreso de la República

5. Sergio Recinos, bachiller en Ciencias y Letras y presidente del Banguat y;

6. El autor del mismo, el ministro de Finanzas y exdiputado de Creo, el mercadólogo Gonzales Ricci, también exbanquero;

Votaron a favor de una Ley de Presupuesto que no solo desestabiliza la economía del país; sino que ha generado el punto más frágil de gobernanza hasta el momento, del actual gobierno. Estos vigilantes de la estabilidad macroeconómica del país, dormidos, por decirlo de alguna manera, dejaron en manos de la ciudadanía el cuidarse por sí mismos, de los desmanes financieros propuestos por el Ejecutivo. Solamente, los representantes del sector privado Sergio de la Torre y Mariano Ventura, votaron en contra y se tomaron 90 minutos para explicarle al cuerpo colegiado el porqué, no debía de aprobarse el desequilibrado y opaco Presupuesto. Como sabemos, pudo más el servilismo y el desamor al país.

Ante la somnolencia de la Junta Monetaria, donde se encuentran los vigilantes del país en materia económica, la ciudadanía y analistas salieron a la palestra para demostrar el descontento generalizado; sin embargo, la situación hoy es peor. Ese Presupuesto consolidaba un incremento del 37 por ciento de la deuda pública en dos años de gobierno, pero el Presupuesto actual contempla un incremento del 40 por ciento de la deuda pública en tan solo 24 meses de gobierno, sin los recortes urgentes, para mantener la estabilidad económica y política.

El Gobierno tuvo la suerte de las fiestas de fin de año, que interrumpió las manifestaciones, pero la reducción del Presupuesto es un tema que sigue latente en la mente de la población. El Presupuesto sin recortes, generará más de Q30 mil millones en deuda. Hay que recordar que ya no está el programa de reactivación económica, que la verdad no tuvo ni forma ni objetivos claros, y las proyecciones del Banguat afirman que vamos a crecer este año por encima del 3.5 por ciento, aunque pocos lo creen, se elimina toda excusa de los programas que inflaron el Presupuesto 2020. Esta irresponsabilidad fiscal, no tiene parangón en la historia democrática del país. El hecho de que el gobierno quiera llevar la deuda a poco menos de cuatro veces de lo que los guatemaltecos pagan en impuestos en un año, conducirá al país sin remedio a niveles de riesgo y de pago de deuda que pondrá a los guatemaltecos en aprietos, como nunca en un siglo. En los futuros años para pagar el servicio de la deuda los intereses ocuparán más del 30 por ciento del Presupuesto.

La opacidad con que se han ejecutado los programas extraordinarios para atender la emergencia por la pandemia es una muestra clara de que más deuda no necesariamente significa atención de las necesidades de la población y del país. Si los diputados del Congreso de la República tuviesen un mínimo aprecio por Guatemala, recortarían el Presupuesto en al menos 25 mil millones de deuda, para mantener al país en condiciones de estabilidad y aprobar un déficit fiscal de 1.5 por ciento del PIB. De lo contrario, iniciarían un proceso de desórdenes macroeconómicos, con los consecuentes daños estructurales a la economía. El discurso de reactivación, es en realidad acciones de desbalance, sacrificio de la estabilidad macroeconómica y de destrucción del aparato productivo en los años venideros. Algunas personas de ideologías extremas decían que Guatemala corría riesgo de ser una Venezuela, ahora parece que tenían razón, se está dando el primer paso firme para ello, con un Presupuesto oscuro y fuera de parámetros conocidos.

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