[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

No todo merece ni necesita tu opinión

opinion

Haremos más por nuestro entorno si aprendemos a escuchar a quienes saben y a abrir la boca cuando debemos hacerlo.

Todos tenemos derecho a opinar, pero no estamos obligados a ello. Así como todos tenemos derecho a cantar pero no necesariamente tenemos que hacerlo o hacerlo siempre, ni en todas partes. Las voces son como las opiniones, hay algunas que sirven mejor para la ópera, el pop o la balada y hay otras a las que ningún género les cuadra. La hiperconectividad –producto del auge y popularidad de las redes sociales y la información de fácil acceso por Internet– nos ha hecho pensar que debemos tener una opinión acerca de cada asunto. Otros van más allá y han llegado al extremo de imponerlas y erigirse como los guardianes de la moralidad; los jueces del bien y el mal. Y esta es la toxicidad e inmadurez retratada en personajes a los que llamo “inquisidores de la opinión”. 

Los “inquisidores de la opinión” hacen mucho ruido pero llevan pocas nueces –si entendemos por nueces los argumentos razonables y no emocionales, o la preparación académica y experimental, y no aquello que se investigó con un par de ‘clicks’. Lastimosamente, estos personajes no solo contribuyen a la pandemia de la desinformación sino que además generan una atmósfera violenta y conflictiva. Hacen que quienes sí tienen algo que aportar, se lo piensen dos veces y sean más propensos a callarlo, privando al resto de una opinión que vale la escucha. Sucede también que las redes nos ofrecen la protección de opinar detrás de la pantalla –algunos abusan de esto y lo hacen a través de cuentas anónimas– y esto contribuye a que desaparezca ese miedo que puede surgir al momento de expresar una opinión. Si bien esto puede ser bueno, arrastra un factor importante: no podemos ver la reacción que nuestras palabras provocan en la otra persona. Sacrificamos el lenguaje no verbal que corresponde al 80 por ciento del mensaje y esto alimenta respuestas hostiles, malas interpretaciones, confusiones y dificulta la retroalimentación. Si el mensaje llega distorsionado, poco se puede esperar de la respuesta. 

Todos tenemos hambre de reconocimiento. Es natural, el hombre es un ser social. Queremos que nuestra opinión cuente e impacte. Pero la diferencia entre los que solo hacen ruido y los que verdaderamente impactan, es que los segundos se remiten a opinar sobre aquellos temas que controlan, conocen, estudian y practican. Son ellos a quienes hay que escuchar. A los médicos hablando de la pandemia, y no a los ‘influencers’, por ejemplo. Opine pero si suma. De lo contrario, calle y aprenda. Haremos más por nuestro entorno si aprendemos a escuchar a quienes saben y a abrir la boca cuando debemos hacerlo. Quien sabe cantar ópera deleita en un teatro, pero no encaja en un concierto de reggae. Ninguno es mejor que el otro, solo distintos. A todos, en algún momento, les llegará la oportunidad de subirse al escenario, solo hay que hacer como en el karaoke: elegir bien la canción. 

De los excesos de opinar podemos sacar un dato positivo, y es que al menos podemos hacerlo. La libertad de expresión simboliza una de las bases para el desarrollo de sociedades sanas, competentes y exitosas. No fue Voltaire quien pronunció una de mis frases favoritas, sino la escritora británica Evelyn Beatrice Hall, pero me encanta repetirla: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Sin embargo, estoy seguro que ni Voltaire ni Hall, hubiesen muerto contentos por opiniones sin fundamento e impuestas a gritos (¿o tuits?). Pero que viva la libertad de expresión. 

@jdgodoyes / Para unirse al chat de difusión de #LaColumnaSemanal, click aquí: https://bit.ly/32LtQyN’

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia
Magistrados suplentes de tapadera de estiércol

Jose Rubén Zamora

noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Gobierno desmiente audio sobre un posible toque de queda
noticia Jaime Arimany
Pueblo sin ley

Otro agravante es que, en nuestro país hay un desorden judicial.



Más en esta sección

Maduro presenta gotas “milagrosas” contra el COVID-19

otras-noticias

Presidente mexicano López Obrador anuncia que tiene COVID-19

otras-noticias

Guatemala bajo la lupa

otras-noticias

Publicidad