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Opiniones de hoy

A propósito del Presupuesto 2021

opinion

Jose Rubén Zamora

En una maniobra artera, voraz y abusiva, con discreción, “saltándose la talanquera” y pasándose de listo, el Ejecutivo publicó en el diario oficial, la Ley del Presupuesto para 2021, situando el gasto público en la cifra escandalosa de Q110 millardos.

Cuando no se llega a un acuerdo sobre el Presupuesto del Estado para un año dado, queda vigente el Presupuesto aprobado para el año anterior. A finales de 2019, se aprobó para 2020, un nivel de gasto público por Q87 millardos, que por cierto, duplica los magros ingresos fiscales del Estado de Guatemala y su destino prioritario es el despilfarro, la corrupción, el robo y los gastos superfluos e innecesarios, incluyendo los Q655 millones de plazas fantasma.

Debido a la pandemia, alrededor de abril de 2020, el Presupuesto del gasto público, experimentó una ampliación de Q23 millardos, para responder con mayor propiedad a la emergencia del coronavirus y por esta razón, de manera excepcional, se subió el techo del gasto público a Q110 millardos. Sin embargo, este aumento respondió específicamente, a una contingencia de grandes dimensiones, imposible de predecir, cómo fue el caso de la pandemia del COVID-19.

Los guatemaltecos debemos rechazar este nuevo exceso abusivo y voraz de la narco cleptocracia que nos gobierna y ejercer la presión indispensable para que prevalezca la austeridad y la transparencia, la rendición de cuentas, que se declaren lesivos los pactos colectivos con sindicatos del Estado, se eliminen todos los renglones 029, se reduzcan en un 25% los salarios del Presidente, de los ministros, viceministros y altos funcionarios, de los salarios de diputados y magistrados de las altas cortes, se dejen de pagar ilegales e inmorales indemnizaciones, se erradiquen los Q655 millones que se gastan en plazas fantasma y el 20% de sobreprecio en las obras y contrataciones del Estado; mientras se privilegia y responde con eficacia a los grandes déficit sociales, sobre todo educación y salud, y a construir la infraestructura que Guatemala demanda para su progreso y desarrollo.

Digamos no rotundo al despilfarro, la corrupción, la impunidad, al robo descarado, al desperdicio, al abuso y los excesos y exijamos transparencia, rendición de cuentas, racionalidad en el gasto público y eficacia en la inversiones en infraestructura de alto impacto, además de ser intransigentes con la contratación de más deuda pública sin justificación. Por último, el déficit fiscal jamás debe ir más allá del 1.5% del Producto Interno Bruto.

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