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Opiniones de hoy

La corrupción e impunidad acaban con las instituciones republicanas

opinion

Estados Unidos y Europa están cansados de la corrupción guatemalteca.

Todos hemos visto cómo el agua marina va corroyendo los metales hasta que las estructuras no aguantan su peso y se caen solas. Esta es la mejor metáfora de lo que la corrupción e impunidad hacen a las instituciones republicanas. Imperceptiblemente, día a día, los metales se debilitan, sin que nadie adivine el momento del colapso. Pero es imparable y en algún momento irreversible. 

A mí me maravilla que en Guatemala, viendo palmariamente la corrupción no haya entidades, grupos, cámaras empresariales, universidades y personas individuales que no se aglutinen en un movimiento masivo de salvación nacional, en un intento por impedir la corrosión de la democracia y el eventual colapso institucional. La mayor parte de esas entidades, con palabras del Ministro de Finanzas, solo dicen: “pela”.

Previo a la fatiga total de los metales y al consiguiente colapso puede surgir un demagogo populista que suba al poder para terminar con el régimen republicano y democrático, como en Hispanoamérica ya ocurrió en Cuba, Venezuela y Nicaragua. En este caso, la culpa recaería sobre la desidia de todos los grupos que no entendieron el poder oxidante del agua de mar, del mar de la corrupción e impunidad. Sobre quienes no alzaron la voz para impedir que, por ejemplo, un juez corrupto como Moto llegue a la Corte de Constitucionalidad y mil asuntos semejantes ya denunciados por la prensa independiente, caería gran parte de la responsabilidad del descalabro. 

Pero si nosotros no enmendamos nuestro intelecto y voluntad atrofiados, insensibles al deterioro institucional, causado por la corrupción e impunidad, serán otros los que nos lo exigirán por las buenas o por las malas, porque, por ejemplo, Estados Unidos no permitirá más que la corrupción arrebate a millones de personas un mejor bienestar y que, en consecuencia, tengan que emigrar a ese país sin los documentos del caso. Ya las campanas suenan en este sentido, pero el Presidente, los diputados, los políticos casi sin excepciones solo dicen que eso “pela”. A ver si para abril o para mayo dicen lo mismo.

Hace algunas semanas, el Embajador estadounidense William Popp reiteró que “sin Cortes honestas e independientes, la inversión, comercio y desarrollo no pueden prosperar; sin funcionarios honestos en el cumplimiento de sus deberes, la democracia no puede crecer. Sin autoridades que velen por los intereses del pueblo y no en intereses individuales, la justicia no puede existir y sin evitar la cooptación de instituciones por elementos del crimen organizado, la seguridad no puede prevalecer”. Las frases son claras y contundentes. 

En realidad, los Estados Unidos están ya fatigados de que todo el dinero que invierten en el desarrollo de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, especialmente de Honduras y Guatemala, no sirva para nada porque la corrupción gubernamental lo neutraliza. A algunos de los países de la región, Trump los llamó hoyos de mierda (¿lo recuerda?). Ahora, si las autoridades del Triángulo Norte de Centroamérica no entienden, Uncle Sam, enfadado, con la palma de la mano somatará la mesa, porque de alguna manera tiene que velar porque los impuestos que pagan los estadounidenses no se desperdicien en países corruptos como es el caso nuestro. Estamos ya a pocas semanas de que tomen posesión Biden y Harris, quienes más que hablar e insultar, al estilo malcriado y poco diplomático de Trump, actuarán con diplomacia y fuerza. Son muchos los recursos de que disponen para presionar. Hemos visto como, en todo sentido, han asfixiado a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Pronto será el turno de Guatemala. Giammattei y el Pacto de Corruptos tendrán que aprender la lección por las malas. Una lista de guatemaltecos corruptos está ya siendo confeccionada por el Gobierno norteamericano. Ojalá que que en ella estén todos los que son.

De una forma u otra, los Estados Unidos han enviado mensajes de que la corrupción de países como Guatemala ya rebosó el vaso de la paciencia estadounidense. Este mes, el informe final preparado por el Presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos señaló que han gastado millones de dólares en Guatemala, El Salvador y Honduras sin los resultados que se esperaban porque ha habido en estos países retrocesos en los esfuerzos anticorrupción. El informe destaca: “Las fuerzas del orden local, abrumadas por la delincuencia callejera y socavadas por la corrupción, no pueden detener el flujo de drogas. La inseguridad socava el desarrollo, enviando migrantes, incluidas familias y niños no acompañados a Estados Unidos, en busca de seguridad y oportunidades económicas”. El documento plantea dudas “sobre el compromiso de la élite política con un cambio genuino”. El informe añade: “Los esfuerzos para construir instituciones policiales y judiciales más profesionales y responsables no pueden tener éxito a menos que los líderes nacionales se comprometan a combatir la corrupción en todo el sistema político”. Las primeras que no hacen eco al clamor anticorrupción e impunidad tristemente son las cámara empresariales, lo cual para ellas es búmeran porque solo a cuentagotas fluye aquí la inversión extranjera. 

Pero el asunto no es solo de los Estados Unidos. La diplomacia de los países de la Unión Europea también han hecho lo propio. La prensa también. La importante revista londinense ‘The Economist’ señaló que Honduras y Guatemala son los países peor gobernados de América Latina. No sé qué Giammattei habrá pensado de esa sentencia clara. ¡Entendamos por señas!

gasturiasm@gmail.com

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