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Opiniones de hoy

El Partido Guatemalteco del Trabajo

opinion

La fuerza de las ideas y la organización.

El Partido de los Comunistas guatemaltecos, como se afirman sus militantes. Cuenta, ahora con setenta y un años de historia, esto a contar desde su segundo nacimiento: mil novecientos cuarenta y nueve, una historia intensa, vivida literalmente en el filo de la navaja, pegado a las entrañas populares, soportado en heroicos militantes que, abnegados como nadie, han profesado una verdadera confesión histórica por los trabajadores, por su causa. Bajo la más absoluta adversidad, siempre estuvieron movilizados, divulgando sus ideas, organizando, motivando a las fuerzas del trabajo. Como a los viejos cristianos, la dictadura militar siempre les persiguió, con fines de exterminio. Sus militantes capturados, nunca fueron a juicio. Detenidos, ejecutados, desaparecidos. 

Un partido político con ideología, propuestas políticas y formas de gobierno. Pocos partidos como aquel, en el escenario de este país: con escuelas de cuadros, capacidad de movilización y organización de bases y movimientos sociales. La mayor parte de su existencia sometido a los rigores de la clandestinidad. Una estructura nutrida de intelectuales, obreros, campesinos, estudiantes, poetas, hombres y mujeres de aspiraciones democráticas. A qué viene este discurso. Octubre revolucionario, tiene que ver con ello, y fundamentalmente el reconocer la propuesta histórica que este partido lanzó al país y que ha sabido sostener por más de siete décadas. En este país, en donde los llamados partidos políticos, con excepciones, no son más que esfuerzos familiares y de amigos por cuotas de poder o temibles gavillas de latrocinio, que marchan detrás de las cuotas dinerarias que significa el ejercicio del poder político. Una mirada rápida a las actuaciones del actual Congreso de la República y su abyecta forma de gestionar acuerdos. Nos dará la razón. Eso nos quedó en este país luego de la cíclica represión de las ideas: inquisidores “liberando” almas del comunismo. Fuego, tortura, fuego. Rezo y cántico. Nos mantenemos en un foso, oscuro y maloliente que personajes de saco y corbata, gustan llamar política. En realidad, guetos de corrupción y desvergüenza. 

Así, sin pretender hacer una oda al partido de los comunistas. Que no me corresponde y por cierto no la necesitan, y sin desconocer errores históricos que el partido y su dirigencia habrán cometido en el decurso de su vida partidaria. Debo decir, que ver la bandera partidaria, recorriendo las calles con ocasión del veinte de octubre: con sus militantes vivos y trabajando. Nos reiteró que es en la fuerza de las ideas, disciplina y organización social, en donde está el sustento de cualquier posibilidad de cambio.

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