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Opiniones de hoy

La cobardía que implica la neutralidad favorece al mal

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La neutralidad es muchas veces una cobija con la que se cubre el silencio que acuerpa al tirano y eso convierte al indiferente en cómplice y, por lo tanto, en coautor. 

La neutralidad, que es la falta de postura, la carencia de definición y la negación a actuar, resulta en la forma más bruta de perversidad porque es, además de maligna, llanamente cobarde. Quizá lo decía mejor Rand al apuntar que pueden existir dos lados en un asunto; el correcto y el equivocado, pero el medio, es siempre perverso. 

La objetividad ciertamente es fundamental en todo proceso de información y debe prevalecer en la búsqueda de la verdad, sin embargo, la neutralidad no debe ser confundida con objetividad. Todo proceso adecuado de razonamiento crítico llama a tomar en cuenta diferentes perspectivas y, en la pluralidad de posiciones, encontrar la realidad, pero esto no significa que conlleve una ausencia de acción. Así que reitero y aclaro: ser objetivo no implica ser neutral.

Optar por la neutralidad o la inacción es particularmente peligroso y desdeñable cuando se trata de situaciones donde se violenta la dignidad, los derechos humanos y la libertad. Tenemos la obligación moral de actuar ante hechos que amenacen el estado de derecho y la justicia. No podemos ser escuetos observadores de las acciones de quienes buscan sumir a este país en la oscuridad. Eso nos haría encubridores, partícipes y, lo peor, favorecedores del mal.

Cuanta razón tiene Jorge Ramos al decir que la maravilla del periodismo radica en su función de cuestionar y desafiar al poder. La libertad de expresión es fundamental para conseguir una sociedad libre. Es precisamente como decía Seutenio: “En un Estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.”

En esta época en la que los gobernantes buscan dividir la opinión de los guatemaltecos y debilitar a los pocos medios valerosos que quedan en el país, debemos tomar una postura decidida e indomable para combatir el progresivo avance hacia la opresión.

Guatemala debe contar con medios de comunicación responsables, independientes y desafiantes si queremos vivir en un genuino Estado de Derecho. De lo contrario, los poderosos harán lo que les convenga a ellos y, muy pronto, eso irá en contra de nuestro bienestar. 

No podemos tolerar ningún retroceso en nuestras libertades. Guatemala necesita chapines valientes que defiendan su derecho de informar y ser informados. No podemos seguir siendo indiferentes observadores de quienes quieren llevarnos por el camino de sus antojos y caprichos, pisoteando nuestros sueños mientras desperdician nuestro trabajo. Debemos tomar postura y actuar. Ahora. 

Nunca es un buen momento para hacer el mal, pero siempre es un buen momento para hacer el bien. Toma partido, la neutralidad favorece al opresor no a las víctimas, el silencio favorece al torturador no al torturado ‘exhortaba Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, en su obra ‘Trilogía de la Noche’.

 

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