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Opiniones de hoy

¿Para qué reinventar la rueda? Parte II

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Tal como expuse en este espacio hace unas semanas, la expresión “no reinventar la rueda” se utiliza para describir situaciones en las que se carece de sentido invertir recursos para buscar una solución a problemas, cuando esta solución ya existe y se ha comprobado que funciona. Debemos de entender que, ante muchos de los grandes problemas nacionales, hay que tener la humildad y la sabiduría para aceptar que hay soluciones debidamente comprobadas, que se deberían de implementar, para no desperdiciar recursos queriendo “reinventar la rueda”. No se debería de anteponer una ideología o se politice la discusión en el Congreso sobre una solución técnica, que es evidente que funciona, y que podría impactar positivamente a las grandes mayorías.
Lo anterior aplica perfectamente para el tema de infraestructura en Guatemala, tan necesario si de verdad queremos que el país se desarrolle. No sólo en infraestructura vial, de lo que he escrito en numerosas ocasiones, sino también para el desarrollo de infraestructura social como escuelas y hospitales. En países como Chile, Perú, Colombia y México, por nombrar unos pocos, hay ejemplos de cómo el modelo de asociaciones público-privadas (APP’s) en la rama de infraestructura social pueden traer beneficios a la población versus el desarrollo por la vía tradicional, en donde el Estado hace todo. Las metodologías para comparar las ventajas y desventajas de ambos modelos consideran variables cuantitativas y cualitativas tales como los costos de construcción, las variaciones de precio y plazos de construcción, el costo de financiamiento, los niveles de servicio, los costos de operación y mantenimiento, y la satisfacción de los usuarios, entre otras. Los resultados que se obtienen en la gran mayoría de los casos muestran que, tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo, el modelo APP supera con creces el modelo tradicional… ¿y, en Guatemala? seguimos queriendo “reinventar la rueda”. La ley vigente de la Anadie prohíbe esta modalidad para la construcción de hospitales y centros educativos… si, lo prohíbe. ¿Por qué? Porque lo más probable es que cuando se aprobó dicha ley, sucedió lo que describo en el primer párrafo y no se priorizó lo técnico, lo que está comprobado que genera transparencia, competencia y eficiencias económicas, y el análisis de ejemplos concretos alrededor del mundo sobre el impacto social que estos modelos generan. Las reformas que se trabajan a la ley de la Anadie son acertadas, ya que, entre otras cosas, abren la posibilidad que se den inversiones por la vía de las APP’s, en el área de salud y educación. Es urgente que el congreso las revise, las discuta y las apruebe, ya que, si bien no son la panacea, es una propuesta infinitamente mejor a lo que tenemos hoy.
Lo mismo pasa con la aprobación de la Autopista Escuintla a Puerto Quetzal, proyecto que prácticamente podría estar ya construido si en la discusión en el Congreso se hubiera priorizado el análisis profundo del verdadero impacto a la economía del país, a las poblaciones, y a las municipalidades de la zona de influencia del proyecto. Al ver los números queda en evidencia que serían los grandes ganadores por el desarrollo del proyecto debido al tipo de propuesta que el consorcio ganador presentó, entre muchas otras ventajas. Dicho proyecto tampoco es la panacea, pero también es una solución infinitamente mejor a lo que tenemos hoy. La realidad está a la vista.
Por último, el congreso también tiene en sus manos (desde abril de 2018) la Ley General de Infraestructura Vial, misma que pretende multiplicar por 10 veces el ritmo de construcción de carreteras en Guatemala y fortalecer la institucionalidad del Estado en esta materia, entre muchos otros beneficios. Es momento de “no reinventar” la rueda, de priorizar y de legislar en favor de iniciativas que tienen un verdadero impacto para transformar el país y generar desarrollo para todos los guatemaltecos. Estos son 3 ejemplos claros de que “no hay que reinventar la rueda” y que hay que actuar, priorizando, en temas con el potencial de cambiar nuestro país estructuralmente.

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