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Opiniones de hoy

La nueva normalidad

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Hoy a más de tres meses de haber adoptado estas medidas, las mismas sin duda han incidido en reducir el número de enfermos y fallecidos.

Paralelo a los desastrosos efectos en la salud y vida de las personas, la coronavirus también ha generado serios y dañinos efectos a las económicas a la economía familiar, a la micro economía y a la economía y comercio en general, las personas no solo están afectadas por la amenaza o presencia del virus, sino también por su situación económica; en la actualidad las oportunidades laborales son escasas. Antes de la pandemia, aunque sea con limitaciones las personas y familias tenían algunas certezas proyectivas, que le ayudaban diariamente a ir pasando la vida y a salir adelante.

Para evitar mayor contaminación del virus como medidas prontas se cerraron centros públicos de distracción, centros educativos, centros comerciales, empresas privadas, entidades de gobierno, iglesias, parques, medios de transporte; es decir todos aquellos lugares en donde comúnmente convergen diariamente importantes grupos de personas y de esta forma frenar la contaminación y transmisión del virus. Paralelamente a este esfuerzo colectivo por detener la contaminación, se dictaron medidas personas y familiares dentro de estas: quédese en casa, el uso de la mascarilla, el lavado de manos y el distanciamiento social. Es decir, se establecieron medidas colectivas e individuales que en su conjunto formaran un frente de defensa colectiva que redujera al máximo las posibilidades de contaminación.

Hoy a más de tres meses de haber adoptados estas medidas, las mismas sin duda han incidido en reducir el número de enfermos y fallecidos, pero no lograron frenar del todo la presencia nefasta del virus, por eso hoy lejos de reducirse los casos se continúan incrementando, sin lograr pro ahora contener la presencia y propagación de la pandemia.

Como bien lo indicábamos al inicio, se cerró prácticamente todo espacio que permitiera la aglomeración de personas, ya para trabajar o para comprar o distraerse, hoy ante las consecuencias económicas y sociales que ya se están haciendo sentir, es necesario pensar cómo ir abriendo con precaución, todos estos espacios laborales y comerciales que están haciéndole mucha falta a la dinámica económica del país y a la economía familiar.

El proceso de retorno a la normalidad no es nada fácil, porque el virus continuó activo más que nunca y porque aún no se ha alcanzado la cúspide la contaminación, los servicios de salud deben estar preparados para un irremediable un incremento de casos, porque los países que han adoptado la decisión de volver a la normalidad, es porque la curva de infectados ha descendido significativamente y acá eso aún no ocurre.

Sin embargo, el bolsillo de las personas y los presupuestos de las empresas sobrevivientes y responsables, ya no soportan más, es necesario ir abriendo poco a poco, puertas que permitan ir normalizando la producción y economía nacional. Hasta donde se sabe el gobierno ha definido una estrategia que permita volver a la normalidad, ello implica ir cumpliendo sobre la marcha con ciertos requisitos y condiciones medibles que deben ir ocurriendo. Se define fases y cada fase conlleva el cumplimiento de acciones de carácter macro que requieren la actuación responsable y armoniosa de toda la colectividad.

A nivel empresarial sin duda ninguna empresa no podrá reaperturarse, si no cuenta con un protocolo claramente definido y compartido con sus colaboradores que recoja todas las indicaciones que contempla el protocolo general definido por las autoridades de gobierno. Esto sin duda será una mera conciencia empresarial, porque el gobierno por estar atendiendo el avance y efectos de la pandemia, sin duda no tendrá tiempo ni la capacidad suficiente para establecer y operacionalizar los mecanismos de control requeridos.

Pero el volver a la normalidad, también es un acto de responsabilidad personal y ciudadana, en donde cada uno tendrá que mantener un comportamiento responsable con tres acciones básicas: el lavado continuo y apropiado de manos, el uso de la mascarilla y el distanciamiento social; estos cuidados también se deben observar y cumplir dentro de la empresa.

Las empresas también están llamadas a tomar medidas apropiadas como: colocar un lugar apropiado para sanitizar el calzado que se usa, colocar dispensadores de gel sanitizador, incrementar las medidas higiénicas de todos los espacios, equipo e instrumental, eliminar las áreas de compartimiento común, diseñar los espacios laborales de tal forma que se puedan mantener el distanciamiento social.

La nueva normalidad es entonces un accionar responsable de todos totalmente comprometidos con las medidas individuales y colectivas, de tal forma que la contaminación se pueda detener y contrarrestar, muy a pesar del funcionamiento normal de las empresas.

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