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Opiniones de hoy

A medio siglo de la publicación de La Patria del Criollo (VI parte)

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“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida” y Severo lo hizo, al volver a su tierra natal, la vieja Xelajú, a enseñar como Profesor de la Escuela Facultativa de Humanidades de Occidente.

Durante su exilio en México, trabajó y estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, entre 1954 y 1957. Comencemos con los estudios. Se inscribió como estudiante “oyente” que en la jerga burocrática de la UNAM se establecía como estudiante especial en la Facultad de Filosofía y Letras. Para entonces, se matriculó como Severo Martínez Nieto. Cursó Economía Política, obteniendo diez puntos de diez y fue certificada su nota el 15 de diciembre de 1955. Además, cursó el Seminario del Materialismo Histórico (10 puntos); Seminario de Historiología (9 puntos), certificada el 23 de julio de 1956; Filosofía de la Historia (10 puntos), con nota del 18 de julio de 1955, todas estas materias con el profesor doctor Ernesto O ‘Gorman. Con el doctor Francisco de la Maza cursó dos semestres de Arte Colonial e Historia de la ideas de América (10 puntos) el 4 de agosto de 1955. El Jefe de la Librería Universitaria de la UNAM, el señor Carlos Bosch García, certifico que José Severo Martínez Peláez trabajo como Jefe de Distribución, recomendándolo por su capacidad de trabajo, intachable honradez y sentido de colaboración, carta expedida el 28 de febrero de 1958. En esa carta, su exjefe lamentaba que tuviera que ausentarse de México y regresar a Guatemala. A su retorno al país, del exilio, se incorpora a la docencia y lo hace especialmente en las escuelas y colegios de secundaria, tanto de varones como de señoritas, como él mismo escribe en su curriculum vitae. Fue Profesor de la Escuela Preparatoria, de 1958 a 1963, impartiendo los cursos de Historia Universal y Estudios Sociales IV (Sociología y Economía Política), en el Instituto Modelo, de 1958 a 1964 con Estudios Sociales IV y Filosofía y en el Liceo Francés de 1958 a 1964 con las materias de Estudios Sociales IV y Psicología. Recordemos, que Severo había sido un asiduo lector de Sigmund Freud. Los apreciados lectores, se pueden imaginar, lo enseñado y lo aprendido por sus alumnos, uno de los cuales llegó a ser con los años un amigo muy especial, el arquitecto José Asturias Rudeke. El poeta argentino, Armando Tejada Gómez escribió un poema, que luego fuera musicalizado, titulado “Canción de las pequeñas cosas” y cantado por la inolvidable Mercedes “La Negra” Sosa; que en su parte medular dice “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida” y Severo lo hizo, al volver a su tierra natal, la vieja Xelajú, a enseñar como Profesor de la Escuela Facultativa de Humanidades de Occidente, sirviendo nueve años y medio, ininterrumpidamente, de marzo de 1958 a julio de 1967; impartiendo los cursos siguientes: Problemática de la Cultura, curso anual, Historia de la Cultura Nacional, curso anual; Cultura Nacional I (Conquista y Colonia), semestral, durante cuatro años Cultura Nacional II (Independencia), semestral, durante años, Cultura Nacional III (Reforma Liberal), semestral, durante tres años; Cultura Nacional (Historia General de Guatemala, para profesionalización del magisterio) e Historia de la Cultura Universal, (para profesionalización del magisterio), ambos por una sola vez. Todos los fines de semana, salía de la capital hacia Quetzaltenango el día viernes para impartir sus clases y devolverle a los maestros de su pueblo, el conocimiento que él obtuviera no solo en Xelajú, sino especialmente en la Facultad de Humanidades de la Usac y también en el Doctorado de la UNAM.

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