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Opiniones de hoy

Justicidio

opinion

Matar (a la justicia) por mano propia.

Para muchos, la justicia es un valor que surge de la necesidad de mantener la armonía social basada en la equidad y el bien común. Una sociedad justa puede entonces aspirar a ser una sociedad más feliz.

Atentar contra la justicia significa, por el contrario, abandonar la búsqueda del bien común, fomentar la carencia de equidad y promover el caos y el desorden. En otras palabras, seguir fraguando un país infeliz.

Pero vamos más allá: ¿Será que la justicia es tan solo un concepto? No creo que este sea un asunto puramente metafórico, pues ciertamente lo que sí puede sentirse, y con mucho dolor, son las enormes injusticias.

La palabra justicidio, inexistente pero poderosamente elocuente, denota la frustración ciudadana, el coraje, la rabia, la indignación. Agoniza la justicia cuando toda una población aplaude la denominada popularmente “limpieza social” (término que por sí denota extrema crueldad). Es el antivalor por excelencia. No podemos olvidar que la justicia solo puede ser racional, jamás intempestiva ni pasional.

Agoniza también cuando se ejecuta a una persona extrajudicialmente, independientemente de lo culpable que pueda ser. Y es que una cultura de exterminio jamás será compatible con una cultura de ley. No puede ser que un Estado se arrogue la potestad de asesinar.

El falso discurso de “hubieran matado a más”, se sigue resguardando en una absoluta falacia, en una opinión pública provocada por los vejámenes de la vulnerabilidad en que se vive, pero que provoca pasiones muy equivocadas.

Sin duda alguna, estamos sedientos de justicia. Hace pocos días desaparecieron cuatro mujeres. Dos niñas su madre y la abuela. Y van apareciendo, asesinadas, con su existencia regada en las montañas de Barillas. Pisoteadas por la violencia. Es tan atroz, tan terrorífico, que es intolerable y doloroso atestiguar que no salgamos a las calles exigiendo justicia. Pero de la justa, valga la redundancia. Sí, exigir que, con tanto hecho atroz, exista un sistema fortalecido, capaz de demostrar su buen funcionamiento y mejores prácticas para garantizarnos, al menos, atisbos de paz (aló Comisiones de Postulación).

Programas de prevención a cambio de la inmediatez. Prisiones seguras a cambio de cunas de criminalidad. Cuaderno a cambio de calle. Porque se necesita combatir la más feroz injusticia desde la razón y la planificación. El “presentismo” anula la conciencia. Y tener opiniones sin pensar produce el pensamiento oscuro. Sí, un nuevo contrato social, con nuevos vínculos, no sería mala idea. Solo que sin dar más herramientas a la ciudadanía para justificar la violencia. (No más armas en manos de más, por ejemplo). Como escribe Ambrose Bierce: “La inhumanidad es uno de los rasgos distintivos y característicos de la humanidad”. Ojo, no validemos semejante ironía.

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