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Opiniones de hoy

El círculo virtuoso de la educación

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Es indispensable crear y mantener un círculo virtuoso en el que de la mano trabajen padres, educadores y estudiantes en pro y beneficio de estos últimos.

 

Hace un poco más de una década tengo la oportunidad de estar muy de cerca de distintos sistemas educativos en toda Latinoamérica, pero en especial en nuestra hermosa Guatemala. Durante todo este tiempo he conocido cientos de proyectos educativos públicos y privados, quedando gratamente impresionado con la vocación que muchísimos educadores realizan su trabajo todos los días.

Sin embargo, a pesar que hoy en día hay miles y miles de educadores con excelentes intenciones, también me he ido dando cuenta que muchos de ellos no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar los retos de la educación del siglo XXI, porque pareciera que los sistemas educativos –a manera generalizada con sus excepciones por supuesto–, son los mismos que se usaban 15 o 20 años atrás para educar a alumnos que provenían de sociedades completamente diferentes. A guisa de ejemplo, es un común denominador de casi todos los educadores, que no sean conscientes que sus estudiantes viven más en el mundo virtual y a partir de ahí se generen muchísimos de los retos que se trasladan a las aulas en el día a día. La transformación de las generaciones más jóvenes, respecto a su forma de pensar, actuar e interactuar con sus semejantes, se debe en gran medida por el inmediato e ilimitado acceso a la información que ahora encuentran en el mundo virtual. Para nadie es un secreto tampoco que las redes sociales modificaron la forma de socialización de los seres humanos, porque las conversaciones frente a frente se han ido sustituyendo cada vez más por los mensajes o notas de voz en cualquiera de las plataformas tecnológicas que el mundo virtual nos ofrece.

Esto naturalmente ha implicado varias consecuencias, por ejemplo, que los papás –que cada día estamos digitalmente más distraídos–, no nos demos cuenta de lo que verdaderamente están haciendo nuestros hijos, qué información es a la que están accediendo y con base en qué están formando sus criterios. Mucho menos sabemos con quiénes están interactuando y los peligros a los que pueden estar enfrentándose frente a nuestras narices sin que nos demos cuenta. Es interesante que cuando he tenido la oportunidad de dirigirme a padres de familia o a educadores, muchísimos no tienen idea de diversos flagelos que atacan hoy en día a los jóvenes en edad escolar, como las drogas auditivas, grooming, sexting, pack, pornovenganza, entre otros.

Hoy en día, los padres estamos obligados cada vez más a instruirnos de forma más profesional sobre nuestra función parental, para guiar apropiadamente a nuestros hijos. Por eso es tan importante que tomemos algún curso o informarnos con materiales especializados que nos ayuden a realizar de mejor manera nuestra función. De ahí el por qué asistir a las “escuelas de padres” teniendo nuestros cinco sentidos puestos en el mensaje que se nos está trasladando, porque son de las pocas oportunidades que en masa y de forma gratuita nos podemos formar.

En la actualidad muchísimos padres y educadores no están realmente preparados para formar adecuadamente a las generaciones que hoy están pasando por las aulas. Todo esto lo que genera no es más que una pugna sin sentido entre ellos, sobre a quién le corresponde qué responsabilidad, porque ahora los roles del proceso educativo están tan confusos que en lugar de crear una verdadera alianza padres-centro educativo, lo que usualmente se ve en la práctica son posiciones antagónicas, que generan para los educadores un fenómeno nefasto que implica enseñar con miedo. De todo esto que ocurre, los grandes afectados no son otros que los estudiantes que hoy en día con mucho más acceso a información ilimitada y a una socialización transnacional que permiten las redes sociales, cuentan cada vez menos con habilidades socioemocionales que se están perdiendo a una velocidad muy grande.

El amor que padres y educadores tienen por los estudiantes que están en las aulas hoy en día, requiere que se forme una verdadera alianza para que el proceso educativo sea exitoso. Es indispensable crear y mantener un círculo virtuoso en el que de la mano trabajen padres, educadores y estudiantes en pro y beneficio de estos últimos. Con un círculo vicioso el proceso educativo sufre, con una verdadera alianza de tres pilares que represente el círculo virtuoso que la educación necesita, tendremos estudiantes mejores académicamente, ciudadanos más conscientes, seres humanos más respetuosos y en general sociedades más felices.

*Director General del Grupo Latinoamericano de asesores por la educación.

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