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Opiniones de hoy

Sumando a la lupa de Zardetto

opinion

Un paralelo entre la trama de “Temblores” y nuestra trágica comedia.

 

En la vecindad de estas páginas, la respetada y admirada escritora Carol Zardetto lanza un debatible punto de vista sobre la recién estrenada y majestuosa obra Temblores del cineasta Jayro Bustamante. Al decir que su punto de vista es debatible, en ningún momento pretendo desestimar el mismo, más cuando este proviene de una escritora del calibre de Carol que, dicho sea de paso, es una de mis favoritas. Por debatible, me refiero a que podemos y debemos construir un debate a partir de sus aportes. De igual manera, creo importante poner en relieve que esta discusión nace de una necesidad personal de hacer un paralelo de la trama de la película con la trágica “comedia” a la que hemos sido sometidos los guatemaltecos durante el gobierno del presidente Jimmy Morales.

Acertadamente, Zardetto identifica la plausible raíz del interés de Bustamante, “la estructura de poder que se afinca de forma básica en la familia”. Añade que “cualquier disidencia a su implacable construcción normativa, implica una especie de maldición para quien se atreve”. Continúa con que “la Familia está engarzada a otros sistemas de poder: el económico, el de la iglesia. Y los ‘valores’ están destinados a la minuciosa conservación del sistema vertical”. Zardetto expone que los protagonistas, tanto de la primera película de Bustamante Ixcanul y los de Temblores, retan los “valores” de una sociedad conservadora. El resultado en ambos casos es la inevitable claudicación de los disidentes, quienes se acomodan a las reglas establecidas por la sociedad en la que viven. Concluye Carol que con esto se fortalece el sistema y se reafirma su capacidad represiva. Desde mi punto de vista, una perfecta analogía con la histórica sociedad guatemalteca que, aún en el siglo 21, continúa tan vigente como siglos atrás.

Esta nota no pretende ser una reseña de la película. Para poner mis palabras en contexto, les sugiero exponerse a la misma al igual que a las críticas y opiniones, como la de Zardetto, a la que hago referencia. Mi intención va un poco mas allá, y tiene que ver con la conclusión de Carol: “…presentar la libertad como una imposibilidad tiene el efecto de refuerzo a los sistemas opresivos”. En la superficie estoy de acuerdo con Carol, más cuando el protagonista de Temblores concluye que el precio por alcanzar su libertad es demasiado alto y él mismo cede ante el sistema. Una especie de control social que limita las posibilidades de los disidentes, el cual, como bien expone al cierre de su nota esta gran escritora está “muy a tono con el dañado imaginario guatemalteco, tan proclive a concluir que los sistemas de poder son invencibles”.

En la última escena de la película, a través del amor puro de la hija del protagonista, Bustamante nos hace ver que los sistemas de poder lejos están de ser invencibles. Estos se nutren de percepciones, las cuales más temprano que tarde ceden ante la única realidad. Para mí este es el sistema evolutivo, el que es inevitable independientemente de lo rígido del sistema de poder. En el caso de Pablo, el protagonista homosexual, ceder ante la opresión de un sistema social-religioso no cambió su preferencia sexual, y mucho menos a quienes le rodean. La integridad de su amante, en otras palabras, su libertad, quedo intacta. Lo que la debilidad de Pablo connota es la capacidad de estos sistemas de confeccionar sus “valores” según sus intereses y aparentar, según su conveniencia.

El paralelo con la Guatemala que pronto nos entregará Morales es indiscutible. Al igual que Pablo, la mayoría de guatemaltecos sabemos lo que somos, a dónde íbamos a partir del 2015, quiénes, cómo y cuándo truncaron los sueños de una Guatemala diferente y, más importante aún, que no pudieron ni podrán hacernos cambiar independientemente de la condición existente. A diferencia de Pablo, la integridad de su amante, quien no cede al poder, queda intacta. Sin embargo, al igual que la familia de Pablo –sus amigos cercanos y la congregación religiosa–, aquellos responsables de llevarnos a donde hoy nos encontramos tendrán que aparentar que todo volvió a la “normalidad”.

La Guatemala que anhela un cambio regresó a una aparente subyugación, pero así como lo “gay” no se quita, tampoco la convicción de que una Guatemala diferente es posible.

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