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Opiniones de hoy

El papa a un ilegítimo Maduro: no a la sangre

opinion

Recién el Congreso legal nombró a Juan Guaidó presidente a cargo del país.

 

El papa en carta de esta semana al “señor” Nicolás Maduro (no lo llama presidente) le expresa que incumplió los acuerdos y frustró el diálogo con la oposición (de 2015 y 2016). El impasse viene desde que asumió la presidencia en abril de 2013, por un margen de uno por ciento, que desató en su contra una campaña por el “fraude”, mientras cayeron los precios del petróleo. Luego, asumió de nuevo en 2018 en un país en crisis. Murieron muchos en varias manifestaciones. De los 19 millones de habitantes, 16 millones viven en ciudades (subsidiadas por el petróleo). Este país arrastra una maldición: en el siglo XX era el país más rico de América Latina. Pero en 1989 los precios del oro negro cayeron tanto que el gobierno tuvo que aceptar las condiciones del FMI para reducir los gastos, lo que hizo tambalear el sistema donde democristianos y socialdemócratas con la elite habían gobernado por turno desde 1960, en medio de la corrupción sin precedentes. Esto fracturó la democracia y creció la pobreza. Las medidas draconianas generaron grandes protestas y los militares mataron más de mil personas debido a la camisa de fuerza impuesta por el Fondo. Luego surgió el “mesiánico” Hugo Chávez que, con buenas intenciones, promovió desde 1999 un estilo de desarrollo en favor de las mayorías: le quitó el control del petróleo a los tecnócratas y a la elite para orientar sus rentas en favor de sus programas sociales y, así, redujo el poder de la oligarquía tradicional para que se beneficiara del petróleo y del Estado, con un ejército aún neutral. Dos años después los precios del petróleo comenzaron a subir y le generó estabilidad a Chávez. Pero en 2002 se le dio el golpe de Estado que contó con la bendición de Washington tras un paro nacional: se quería evitar que Chávez canalizara el dinero del petróleo a sus programas sociales. Esa élite, que había acumulado la riqueza petrolera, fue tan mediocre que, tras tomar el poder, al pelearse entre ellos, Chávez lo recuperó de nuevo y se hizo más populista. Pero no ordenó represalias contra quienes participaron del golpe, empero muchos se fueron a Miami. Los programas sociales así alcanzaron gran notoriedad y el electorado le dio legitimidad en las elecciones venideras al ganar la presidencia con el 58 por ciento de los votos. El “chavismo”, con el auge de los precios del petróleo, le generó miles de millones de dólares y bajó la pobreza y subsidió a países amigos miembros de “Petrocaribe” y del ALBA, siendo Cuba el más beneficiado. La “revolución” parecía asegurada. Chávez aplicaba como su guía el documento “Los desafíos del sur” escrito por líderes políticos del Tercer Mundo para dar voz al sur en los Setenta. Chávez enfermó y los precios del petróleo bajaron tras su muerte.

Maduro desde su asunción a la presidencia en 2013 no supo cómo lidiar con esos ingresos a la baja. Persiguió a los opositores y los reprimió. El iletrado retuvo algún apoyo de las calles, y de los militares, mientras los subsidios se encogían y empezaron a trastumbar los programas sociales. Maduro no pudo remediar la crisis y confrontó a los “barrios” chavistas porque protestaron por el abandono hasta la fecha. Bajo la excusa de combatir el crimen, mandó a reprimir a muchos de ellos. Las manifestaciones volvieron a darse en las ciudades. Tras “ganar” la presidencia en 2018 disolvió la Asamblea electa democráticamente y, al manipular al Tribunal Supremo, creó por su medio una ilegal “Asamblea Constituyente” en su lugar. Eso rompió la Constitución y la Carta Democrática interamericana. Allí el eclipse de la revolución bolivariana. Recién el Congreso legal nombró a Juan Guaidó presidente a cargo del país. Maduro no tiene el carisma de Chávez e incumple de manera reiterada los compromisos con la oposición. El inmoral hunde a Venezuela en la pobreza y la tentación de reprimir es grande. El papa le pide que evite derramar sangre. Pero el inmaduro agarra de salvavidas a la cúpula militar interesada como él solo en el poder y la impunidad, y hunden a su país.

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