[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Elecciones sin democracia

opinion

Las elecciones sin democracia son propias de las dictaduras.

 

Tanto a lo interno de Venezuela como en el ámbito internacional se han puesto en tela de juicio las elecciones presidenciales celebradas en dicho país el 20 de mayo de 2018, por virtud de las cuales resultó reelecto como presidente Nicolás Maduro, para un período de seis años.

Se cuestionan dichas elecciones por las siguientes razones: 1) La ausencia de una autoridad electoral legítima, independiente e imparcial; 2) La decisión de adelantar las elecciones adoptada por la Asamblea Nacional Constituyente sin que la Constitución le otorgue esa competencia; 3) El incumplimiento de los plazos legales para la celebración de elecciones; 4) La inhabilitación de ciudadanos para optar a cargos de elección popular, a través de persecuciones penales y sanciones administrativas; 5) La prohibición de participar en el proceso electoral de partidos políticos opositores; 6) La utilización del clientelismo político-electoral por parte del oficialismo; 7) La falta de garantías para la celebración de elecciones libres, limpias, con respeto al pluralismo político y en la que no se limite o coarte la participación ciudadana y el acceso a la información objetiva y veraz; 8) La implantación de un régimen policial altamente represivo; 9) La manipulación y opacidad del escrutinio de los votos; y 10) La ausencia de observadores internacionales neutrales y confiables.

La Carta Democrática Interamericana (CDI) establece que “son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”; y, asimismo, la CDI dispone que es un componente fundamental de la democracia el respeto a la“libertad de expresión y de prensa”.

Por tanto, no existe duda alguna de que las referidas elecciones presidenciales venezolanas no se rigieron por los principios democráticos indicados, sino que, por el contrario, fue un proceso electoral viciado, amañado, restringido y cuya finalidad fue la simulación de una elección popular para justificar la permanencia en el ejercicio del poder político del régimen totalitario de Maduro, que ha sumido a la sociedad venezolana en una catástrofe humanitaria (falta de alimentos, medicinas y todo tipo de productos de primera necesidad), así como en un total caos e irrespeto de los derechos fundamentales y en un empobrecimiento galopante. Esto se refleja en los 3.5 millones de venezolanos que se han visto obligados a huir de su país, lo que ha provocado una situación de emergencia en los países vecinos. La ausencia de elecciones libres y justas produjo un vacío de autoridad legítima que ha llevado a Venezuela a la actual encrucijada.

Las elecciones sin democracia son propias de los gobiernos dictatoriales, tales como los regímenes de Manuel Estrada Cabrera en Guatemala (1898-1920), Anastasio Somoza Debayle en Nicaragua (1967-79), Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-89) y Porfirio Díaz en México (1884-1911).

En relación al proceso electoral que recientemente fue convocado en Guatemala, preocupa, además de la erosión de la credibilidad de la autoridad electoral, que la interpretación y aplicación de la malhadada reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos,pactada en 2016, puedan generar desigualdades, ventajismos y confusiones en la competencia electoral, que no se inscriban candidaturas con base en decisiones arbitrarias o antojadizas, que la propaganda mediática se distribuya de manera inequitativa y que se obstaculice el derecho a la información y el libre juego de opiniones. Asimismo, se teme, con razón, que la autoridad electoral no controle el clientelismo político y que el debate electoral esté contaminado por la demagogia.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia AFP
México extraditó a Estados Unidos al narcotraficante «Chapo» Guzmán
noticia Paola Guerra
El experimento del avioncito
noticia Katerin Chumil elPeriódico
Comunidades en riesgo por lluvias y lahares


Más en esta sección

Excancilleres y exembajadores solicitan mecanismos democráticos para solucionar la crisis política del país

otras-noticias

Localizan aeronave en Laguna del Tigre, Petén

otras-noticias

Grosjean abandona el hospital

otras-noticias

Publicidad