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Opiniones de hoy

La Casa Azul

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Confundidos entre volcanes, acuarelas de Elmar Rojas y marionetas de Verónica Giracca quedaron en la CasAzul unidos para siempre Anamaría y Edelberto…

 

Leyendo el sentido y nostálgico artículo de Tono Móbil sobre el recién desaparecido y siempre presente amigo y hermano, Edelberto Torres Rivas, me enteré de la Monja Blanca, cantina que no frecuenté no por ser beodo, ni “ser del arma” como diría el Gran Moyas Asturias, sino que por no ser del grupo estudiantil de la Escuela de Derecho y Notariado. Pertenecía desde 1948, año en que salí de Bachiller del INC de V a la Escuela de Medicina; Facultad de la que eran miembros –con todas sus credenciales y preeminencias– los bares, cantinas y tugurios que, ostentaban los rimbombantes nombres de: Las Palomitas o El Chapincito.

Pero si bien las facultades de Derecho y Notariado, y Medicina y Cirugía, nos dividieron en un principio, una sola mujer nos unió para siempre. Esa mujer, descarnada pero sensual, huesuda pero sonriente, inerme pero bailadora, llamada por todo el pueblo: La Chabela y nos hermanó para toda la vida.

Fue la semana del 5 al 8 de abril de 1949. Era martes, cuando Carlos Navarrete representaba a doña Adriana, Piky Díaz hacía las veces de un Ángel y Edelberto era el vivo retrato de Sor Pijije. Por otro lado, el Sordo leía en nombre de Chepe Orozco Posadas, consejos para las madres de esta tierra. Hacía calor ese Viernes de Dolores cuando los de Medicina representaban la comparsa sobre Belice (Belice, el PAR y la vieja Albión): el Sordo, el Meloso y Echeverría, poniendo en solfa la posesión de Belice. Atrás, en un jeep destartalado: Sor Pijije (Edelberto) con un hisopo de tusa, ayudado por Martín Prado (Leonel Sisniega) bendecía a la feligresía que reía a mandíbula batiente. Eso nos unió para siempre.

Esos recuerdos, se me agolparon en el caletre, cuando entramos en la Casa Azul en San Pedro las Huertas, con Lidia y Tono, invitados por Anamaría y Edelberto. Fue entonces que pergeñé una cuarteta: “LA CASAZUL. (Para Ana María y Edelberto): No es el azul de Rivera / ni es el azul de Darío / es el azul que yo viera / en tus ojos amor mío”.

Confundidos entre volcanes, acuarelas de Elmar Rojas y marionetas de Verónica Giracca quedaron en la CasAzul unidos para siempre Anamaría y Edelberto…

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