[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

En el hogar de Miguel Ángel Asturias en Buenos Aires (I Parte)

opinion

Yo quería visitar a los sobrevivientes del guatemalteco más envidiado, al exiliado varias veces, al que la “alta sociedad” guatemalteca relegó minuciosamente y que la mayoría de nuestro pueblo todavía no conoce, a través de sus obras.

 

El miércoles recién pasado tuve el gusto de conocer y compartir una tarde maravillosa con el ingeniero Miguel Ángel Asturias Amado y con la licenciada Beatriz Barreda y su pequeña hija, en el apartamento de su propiedad en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, muy cerca del estadio Monumental, en el barrio de Núñez, donde ocurrieron los lamentables sucesos que apañaron el “Megasuper Clásico Mundial Boca-River”, que de acuerdo con los humoristas porteños sería “La Final Eterna”. Gracias a los buenos oficios del compañero salesiano, colega exdecano y amigo Raúl Molina Mejía pude contactarlos. Mi intención era llevarles un ejemplar de mi libro “La Nueva Guatemala de la Asunción 1898-1954. Economía Política, Crecimiento Urbano y Urbanización, Tomo I; 1898-1931”. Era un deseo que quería cumplir, en agradecimiento eterno, pues el premio nobel de literatura, 1967, con sus libros, especialmente en Leyendas de Guatemala, El Señor Presidente y Viernes de Dolores utilizó “La Ciudad de El Portal del Señor” como gran escenario de estos tres estupendos escritos. Esa ciudad que la mayoría de mis contemporáneos no conocimos y que este año cumplió cien años de haber sido borrada del mapa, por los terribles terremotos de diciembre de 1917 y enero de 1918. Asturias, se esmeró y con detalle de brindarnos, diversos lugares de aquella ciudad, desde el famoso Portal hasta las iglesias de los distintos barrios formadores de nuestra ciudad, además de lugares conocidos, como El Mercado Central, el Palacio Arzobispal, La Merced, las ermitas de El Calvario y del Cerro del Carmen y una larga colección de restaurantes y bares, de diversa calidad y calaña, desde los encumbrados hasta el “Tus Tep”, “El Último Adiós” y “Aquí es mejor, que enfrente”. Es la ciudad y el país gobernado por un tirano, Don Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) y un grupo infame de oligarcas cafetaleros y extranjeros, además de la infaltable élite militar. Una ciudad en donde campea la pobreza y los mendigos son protagonistas. Como lo es la religión que marca a campanazos la vida de aquellas gentes. Aquella ciudad, en donde discurrió la vida de Asturias, niño, de adolescente y de adulto, con diversos periodos de interrupción. Por aquí, uno empieza a conocer o a reconocer a aquel patojo del Barrio de la Candelaria, de la calle de la Caballería. Aquel que se quedaba oyendo a los arrieros que llegaban del interior del país y que acampaban en el sitio de alquiler de su familia y donde oyó cómo hablaban los guatemaltecos de aquellos tiempos. Un patojo inteligente y extraordinario, el famoso bardo de La Parroquia Vieja. El ojo del poeta, del escritor que capta el ritmo de la ciudad de entonces, “La carreta da un paso hoy, y otro mañana”. Del niño, que habita en el hombre que fue Asturias y que tiene nostalgia de los juegos de los niñas y de los niños en los zaguanes abuelos, cuando divisa entrando por el camino de Omoa, a su regreso a la Nueva Guatemala de la Asunción, asentada en la rosca de San Blas. A aquellos como él, a quienes asustaban los húngaros, como eran llamados los gitanos. Yo quería visitar a los sobrevivientes del guatemalteco más envidiado, al exiliado varias veces, al que la “alta sociedad” guatemalteca relegó minuciosamente y que la mayoría de nuestro pueblo todavía no conoce, a través de sus obras. El escritor que consiguió una hazaña básica, convertir a los indios en seres que soñaban, como los mayas, muy lejos de los indios explotados, discriminados y vilipendiados, de entonces y de hoy. Hoy, se celebra la Autonomía Universitaria y la Usac le continuaba debiendo un
homenaje. Continuará…

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Europapress
Filman cientos de pingüinos descansando y jugando en un iceberg
noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Verzeletti: los gobiernos de México y EE. UU. están violentando los derechos de migrantes
noticia Rogelio Salazar de León
CSI Baker Street

La novela negra y de misterio es un intento por oponer la razón a la sinrazón, un intento por poner a competir al orden con el desorden, un intento por pulsear y medir la fuerza de aquello que persigue la justa proporción en contra de aquello que puede reconocerse como desproporcionado, en fin: la ley y el delito.



Más en esta sección

El hospital de COVID de los corruptos doctores de la muerte

otras-noticias

Decomisan presunta cocaína valorada en US$3.5 millones.

otras-noticias

“Yo defino a la prensa nicaragüense como una prensa de resistencia. Para mí la meta ha sido siempre nunca aceptar la censura ni la autocensura”: Carlos Fernando Chamorro Barrios

otras-noticias

Publicidad