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Opiniones de hoy

La patria que la mayoría de guatemaltecos ansiamos

opinion

Todavía nos corroe la desnutrición, que se avalancha en contra de la niñez y sus familias empobrecidas.

El sábado pasado murió en un asilo, un gran poeta, Don Julio Fausto Aguilera, Premio Nacional de Literatura. Este SEÑOR DON, no salió caro, como todo lo valioso, en realidad. Recuerdo haber estado, el día que le fuera entregado el mismo en el salón de banquetes del Palacio Nacional de la Cultura, acompañado de la Junta Directiva de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala, que presidia por aquellos tiempos; un recinto poblado de poetas, escritores y de guatemaltecos ilustrados que sabían a quién se homenajeaba, pocas veces honrado con la presencia de ciudadanos que han amado a nuestro país, comenzando por el autor del poema “LA PATRIA QUE YO ANSIO”; “La patria, les decía, es una casa. Donde vivimos todos como hermanos. Es una hermosa casa, mis amigos, Que todos afanosos levantamos. / La patria, la que sueño, es un plantío. Donde triunfa el tractor, triunfa el arado. Y un enjambre de brazos no se alcanza. Cosechando los frutos y los granos. Despensa para todos, bien provista: Un granero que siempre está colmado. De trigos y maíces, orgulloso. En invierno lo mismo que en verano. / Los colmillos del hambre no se ensañan. En esa pulpa espléndida y dorada. La loba de enemiga, negra historia, Aquí fue condenada y enterrada. / No más acorralarte en los caminos. Como plantas endémicas cercándote. Los brazos y las bocas que desmayan. Pidiendo por sus vientres sin bocado. / No más delincuencial río que ulula. Puñales en las hambres engendrados. No más hermanos en el abandono. No más honradas manos sin trabajo. / La patria que les digo, la que ansío, ­–la que será, pues la defino y canto–, por el trabajo es pan, es luz, es gozo: No conoce al mendigo ni al parásito. Esta patria es taller, telar; es fábrica, laboratorio, orfebrería, andamio. Hogar que se construye y embellece. Sin un ocioso ni un privilegiado.

Tejedores, bioquímicos, poetas…Todo el que puede hacer, está obligado. De músculos y sienes hay tarea con exceso: ninguno se halla holgando. / Tienen madera todos los serruchos, Hay para todos los martillos clavo. Para toda canción sobran oídos. Y nunca faltan temas a los bardos. / Democracia opulenta: eres racimo, Gajo de azúcar, fruto sazonado. Beso de miel tu comunión de hermanos, Tu popular, tu colectivo abrazo. / La patria que persigo es la justicia. Castigando con blanco, limpio brazo. Fusil sin mancha; espada limpia, blanca; no ejerce la venganza ni el agravio. / Rompe el cantil, sepulta su veneno. Y para el ciego, para el que ignoraba. Ella es perdón y vida: Ella es el alba. De un día sin rencor, día de hermanos. / De todos lados de la tierra vengan. Con vino y con canción de todos lados. Y nosotros les demos aborigen. Embriaguez de marimbas, por regalo. / Manos tendidas traigan, y se lleven. Manos tendidas el avión y el barco. Puerta es el puerto de la patria, puerta. Que a ninguna bandera está cerrada. / Esta es la patria, esta es la que no existe, La que vive en mi sueño desvelado: La que atisbo y asedio en mis insomnios Como un puma por hambres asediado. / Esta es la patria, esta es la que me mata. La que vida me da con estos cantos. ¡Que no sé si son cantos o son lloros, Porque tanto la espero y tarda tanto!” En este poema Don Julio Fausto desea que nuestra patria sea un plantío, donde triunfa la tecnología, triunfan las máquinas que nos llevarían como país a uno en donde no se alcancen los brazos para cosechar los frutos y los granos, con el trabajo intenso y cotidiano. Todavía los empresarios del país muestran un atraso en la mentalidad y una codicia descomunal. La desnutrición galopante que todavía hoy nos afecta como nación, no haga sufrir a los niños, los más débiles, como también a los ancianos. Los grupúsculos de maleantes, civiles y militares, no sueltan prenda en la cooptación del Estado y en el pacto de corruptos. Una despensa para todos, bien provista, que ha sido saqueada por todos los gobiernos de 1954 hasta nuestros días. Una sociedad en donde el hambre no se ensañe contra nadie, porque es ya una pulpa esplendida y dorada. Todavía nos corroe la desnutrición, que se avalancha en contra de la niñez y sus familias empobrecidas. Este poema fue escrito en 1963, por el poeta Aguilera y debemos jurar los ciudadanos guatemaltecos que hemos de convertir sus deseos expresados en el poema, llevarlos a que sean una realidad incuestionable. Descanse en paz, el poeta de la patria la que ansiamos.

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