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Opiniones de hoy

Y la economía ¿qué?

opinion

Cada país necesita establecer su propia fórmula de desarrollo.

 

Quince personas por lo menos, entre amigos y conocidos, se quedaron sin trabajo el último año. Algunos excelentes ejecutivos, valientes emprendedores, otros trabajadores incansables. La historia es la misma, la economía está decaída, no hay venta, el negocio no va bien y tuvieron que despedir gente.

Recientemente el Banco de Guatemala ajustó hacia la baja el crecimiento económico esperado para el presente año, de 3.2 por ciento a 2.8 por ciento siendo en todo caso un crecimiento raquítico parecido al del año pasado, insuficiente para mover al país a ningún lado. En la última década el crecimiento del ingresos per cápita de la población ha sido escasamente del 1.2 por ciento. ¿Cómo queremos reducir los niveles de pobreza y mejorar las expectativas de vida de los ciudadanos con una economía catatónica y literalmente inerte?

El asunto es aún más grave si reconocemos que buena parte del crecimiento económico, pasado y actual, proviene del aumento sostenido de las remesas familiares que millones de guatemaltecos mandan al país y que para 2018 se espera superen los nueve mil millones de dólares. Estas remesas son utilidad pura, oro puro, y representan el único salvavidas que nos queda ante la imposibilidad de promover localmente actividad económica productiva, industria exportadora e inversión inteligente por parte del gobierno.

Recientemente el Fondo Monetario Internacional emitió su informe sobre el Artículo IV de consulta sobre Guatemala donde describe la situación económica del país. Como es usual, felicita a Guatemala por el manejo prudente de la macroeconomía. Esto parece positivo, sin embargo hay que entender que dicha prudencia no es más que la imposibilidad por parte del ejecutivo y el legislativo de proponer y aprobar presupuestos coherentes, basado en una estrategia de País y políticas públicas que apoyen el desarrollo económico y social. El Fondo Monetario también reconoce que no se está haciendo lo suficiente en cuanto a inversión social por parte del Estado, especialmente en infraestructura productiva, que la falta de certeza jurídica en el caso de la Minera San Rafael está pasando la factura fiscal y de empleo y que la inflexibilidad en la política cambiaria y crediticia está limitando el crecimiento.

Cada país necesita establecer su propia fórmula de desarrollo, Guatemala necesita la propia; sin embargo hay buenas prácticas que los países exitosos han implementado y de quienes debemos aprender. Ningún problema económico tiene una solución cien por ciento económica y hay muchas tareas por hacer, pero las básicas son: certeza jurídica, es decir reglas claras que se cumplen para todos a través de un sistema de justicia pulcro y eficiente y donde el principal obligado a cumplir es el Estado quien por asimetría de poder es el primer y principal abusador y violador de derechos; implementación de una política de industrialización basada en la competitividad que aproveche las ventajas competitivas y comparativas del país; inversión social masivas en educación y salud, a través del sector privado; participación de los buenos ciudadanos en política, mucha más responsabilidad y entrega de cuentas por parte de los gobernantes.

 

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