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Opiniones de hoy

Diálogo como construcción de futuro

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Guatemala demanda cambios, cambios concertados y no impuestos.

El diálogo se ha venido desprestigiando en Guatemala durante las últimas décadas. La razón es sencilla: ha sido utilizado para preservar el ayer, y no para construir el mañana. Algunos, incluso, han pretendido que el diálogo les proporcione las victorias que nunca obtuvieron en el conflicto armado interno o en las votaciones abiertas de más de treinta años de democracia electoral. El diálogo no sustituye las elecciones generales ni las obligaciones de los gobiernos. Lo que sí puede lograr es construir una visión del futuro deseado, de los acuerdos básicos que como sociedad la mayoría, nunca todos, pueden establecer de común acuerdo. Son base de futuro, no su descripción detallada. Es esbozo que tocará  construir a quienes el pueblo decida elegir.

Es importante hacer notar que no sustituye la gran batalla contra la impunidad o debilita que todos somos iguales ante la ley. Guatemala tiene abierto el desafío de detener al crimen organizado, el narcotráfico y la cooptación del Estado por grupos oscuros. Esto no puede detenerse. No es asunto de derecha o izquierda, es asunto de sobrevivencia nacional. La batalla tan solo empieza y debe seguir. Lo importante es hacer notar que no es la única batalla y no puede detenerse el proceso de modernización social y económica del país, por subordinarla a temas legales, fundamentales pero no únicos. Guatemala tiene retos impostergables que deben ser atendidos.

El diálogo no podrá florecer si seguimos empeñados en la cultura de la descalificación, de descartar las intenciones de nuestros opositores políticos, descalificar a otros sectores de la sociedad civil, a todos y cada uno de los partidos políticos, e incluso a las universidades e iglesias, nuestras últimas reservas morales. Es momento de darles su rol indispensable y pedirles que nos acompañen en un esfuerzo nacional por encontrar rutas de futuro, de evitar continuar enfrascados en la polarización ideológica del ayer o las confrontaciones políticas del presente. La agenda es clara y contundente: se trata de crear las reglas de nuestro sistema democrático de cara al futuro, de definir las normas que deben respetar las fuerzas políticas, de establecer los derechos y obligaciones de las instituciones públicas y de quienes laboran en el Estado, de garantizar la capacidad de nuestro país de enfrentar la pobreza  extrema, la necesidad de una mayor urbanización de la población y de una infraestructura vial eficiente, de un sistema de salud y educación acorde al siglo XXI y no al siglo XVIII, y de establecer reglas de una economía orientada al empleo, al desarrollo y la sostenibilidad ambiental. Son temas fundamentales de un diálogo de construcción de futuro, no tretas para tratar de preservar el pasado o defender el statu quo. Guatemala demanda cambios, cambios concertados y no impuestos.

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En Eslovenia, bicicletas por todas partes para celebrar un espectacular año ciclista

Bicicletas iluminadas suspendidas en los balcones, en lo alto de algunas paredes o adornando el escaparate de una tienda: ciudadanos de Eslovenia decidieron aplaudir con originalidad a sus ciclistas, que han iluminado con sus éxitos un duro año 2020.

Lo han ganado todo o casi: Tadej Pogacar, el increíble vencedor del Tour de Francia, y su compatriota Primoz Roglic, segundo en la ‘Grande Boucle’ y campeón de la Vuelta a España y la Lieja-Bastoña-Lieja.

Fue en la pequeña región de Karst y Brkini (oeste), de fuerte tradición ciclista, a unos 80 kilómetros de la capital Liubliana, donde nació la idea.

“Queríamos homenajear los resultados de nuestros corredores y aportar una nota positiva en la crisis actual”, explicó a la AFP Tina Jancigaj Avsec, una de las organizadoras de la acción.

Eslovenia, pequeño país de la Unión Europea de dos millones de habitantes, se ha visto duramente golpeada por la segunda ola de la pandemia del covid-19 y estas atípicas decoraciones de Año Nuevo suponen un bálsamo en los corazones de sus habitantes, bajo fuertes restricciones desde hace muchas semanas.

Mientras recorren los pueblos, ahora se divierten descubriendo las instalaciones y enviando sus fotografías a los iniciadores del reto, que han prometido premios para los diez mejores.

Antiguas bicicletas sacadas del garaje o máquinas de competición, bicicletas de niño e incluso ruedas de carruajes de otros tiempos, adornadas con luces, aparecen por las curvas de los caminos, en los jardines, plazas públicas o en las fachadas de las casas.

Las ruedas “simbolizan la acción, el movimiento al futuro” y un año 2021 que todos esperan más feliz, señala Jancigaj Avsec. Es el momento de “promover el turismo en nuestra región y de no caer en la depresión del coronavirus”.

Aunque ella niega cualquier connotación política, protestantes antigubernamentales las han convertido en un símbolo de “resistencia”, según la expresión del semanario de izquierdas Mladina.

Algunos han publicado en las redes sociales fotografías de estas bicicletas decoradas, haciendo referencia a las manifestaciones ciclistas organizadas en los últimos meses en las grandes ciudades del país para protestar contra la gestión de la crisis sanitaria.

noticia Amílcar Álvarez
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El papa Francisco dice…



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