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Opiniones de hoy

Se le agotó el saldo

opinion

Jimmy Morales sin  la mica ni la montera.

La visita del vicepresidente estadounidense Mike Pence fue un gesto de cortesía y, paradójicamente, marcó la fecha de caducidad del entreguismo de Jimmy Morales en Israel. Todos los signos dicen que al señor se le agotó el saldo con Washington. Jimmy Morales ya no puede flotar aferrado únicamente al “sí Señor” vergonzante a la Casa Blanca. Debería, al final del día, hacer su trabajo con decencia y eficacia; pero como no lo hace,  comenzó a sentir la helada.

Dicho radicalmente, la agenda de Pence iba a estar concentrada en los damnificados del volcán de Fuego (que Jimmy no atiende). Al parecer no había mucho asunto político sustantivo qué tratar con las autoridades guatemaltecas. Es lógico. Esas autoridades –Jimmy Morales, Álvaro Arzú Escobar, Degenhart, Jovel y otros– no tienen sustento de Estado. Simplemente están atrincherados resistiendo la justicia e impidiendo el desarrollo del país.

La canciller Sandra Jovel intentó por todos los medios materializar en esta visita lo convencional: una reunión bilateral de Pence con Jimmy Morales, para que las fotos hablaran por sí mismas sobre una presunta relación estrecha, estratégica y empática entre aliados. Ella quería exhibir un blindaje político para su jefe, amigo y protector, que la hizo Canciller. Pero no tuvo éxito.

La salida que encontró Washington en el callejón guatemalteco fue abrir una minicumbre con los presidentes Juan Orlando Hernández de Honduras, y Salvador Sánchez de El Salvador. Al cabo, el norte de Centroamérica es una entidad geopolítica envuelta en un Plan para la Prosperidad, cuyo fin es mitigar las migraciones indocumentadas, las que, desde hace cuatro años, se convirtieron en el centro neurálgico de la agenda entre la  subregión y los Estados Unidos.

Pence habló en público: no queremos más migrantes indocumentados. Jimmy Morales se tuvo que plantar el guante, pues, según las encuestas especializadas, Guatemala bajo su gobierno es el mayor expulsor de migrantes hacia los Estados Unidos (el retrato fiel de su fracaso). Proporcionalmente, hasta hace dos años no era así: el ímpetu de los flujos (emigración y deportación) venían de los vecinos.

Ahora bien, en privado, Pence sugirió a Jimmy Morales que hiciese su trabajo, y que, antes de que fuese demasiado tarde, se sacudiera el anillo mafioso de exmilitares, diputados y mercaderes de segunda que se autoforjó. Jimmy Morales fue incapaz de reaccionar. Lo hizo días después, fuera de escena, en  República Dominicana.

Tardía e hipócritamente denunció la crueldad de la política de Trump contra nuestros niños, separándolos de sus padres. Jimmy Morales ya comenzó a sangrar por la herida. Se quedó sin la mica ni la montera. La Historia lo juzgará, aunque, en lo inmediato, la justicia debería de actuar, porque es su deber.

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