[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

La oportunidad que tenemos

opinion

Sin las trampas de diálogo de gatopardo.

Cuando se analice, con la distancia del tiempo, la década de la CICIG, quizá lo más relevante, por inédito, sea la exposición forzada de nuestras miserias acumuladas bajo la vista de la alfombra gorda, y perfectamente reflejadas en la desigualdad social en todos los rincones del país. Demasiadas formidables torres –viejas y nuevas– que pueblan nuestro paisaje metropolitano estaban construidas –ahora lo sabemos, es “verdad jurídica”– lejos de La ética protestante y el espíritu del capitalismo, para decirlo en los términos de la obra de Max Weber, a pesar de que parecía lo contrario.

La materia impresentable de buena parte de nuestras torres fabulosas ha sido desvelada, y no es chisme ni ataque ideológico, es evidencia judicial. Estamos ante una variante del cuento de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador, del cual se han extraído numerosas lecciones, como: “No tiene que ser verdad lo que todos han pensado que es verdad”. La suerte de Guatemala en la impredecible ruta del siglo XXI dependerá de cómo procesemos el hallazgo del “rey desnudo”. La actitud para enfrentar el desafío no nacerá de falsos moralismos ni nacionalismos retóricos. Tampoco de las viejas y desgastadas trampas del diálogo de gatopardo y su insufrible árida pose.

La ruta va a depender de un realineamiento esencial de fuerzas sociales y políticas, que ya comenzó a ocurrir. El verdadero indicador de la transformación será que ninguna arquitectura institucional, pública o privada, quedará intacta. La oportunidad que tenemos es única: construimos Estado de derecho o seguimos con la farsa, hasta que en el fondo del barranco digamos ¡ayyyy! Aceptamos la aplicación por igual de las leyes, o seguimos quejándonos del debido proceso y presunción de inocencia, pues la ley era para los otros, mientras la “justicia” para nosotros.

En efecto, nuestras leyes violan los derechos humanos con procesos retardados, amparos maliciosos y prisión provisional indefinida. Pero quien dijera eso hace apenas dos años era un “defensor de delincuentes”, y no de seres humanos en la civilización. La crisis obliga a sincerarnos y ser menos arrogantes. Hay que desaprender a ser dueños absolutos de vidas, bienes y verdades irrefutables. Y hay que aprender a perder el temor reverencial y sacudirnos el servilismo.

La oportunidad que tenemos es única porque no caímos (aún) al abismo, y podemos asomarnos desde el borde para cambiar la ruta, pero sin autocomplacencias y diciendo las cosas como son: hay mucha bondad y buena fe en nuestro medio, pero somos una sociedad corrupta; contamos con héroes emprendedores y líderes que se atreven a cambiar su vida y la de los demás, pero si no saneamos las aguas podridas seguiremos ahogándonos en ese estanque. Sincerarnos significa aceptar que acá ocurrieron crueldades contra “el otro” a las que el traje “genocidio” les queda estrecho. Que la responsabilidad social es acudir a lo esencial del entorno: rescatar la vida digna, ir a las raíces del hambre y la desnutrición y esforzarnos por entender a ese “otro”, diría Sergio Ramírez.

Esta es la reflexión a la que invito a empresarios, políticos, profesionistas y sindicalistas. Los parámetros no pueden ser maniqueos, pues no se trata de una batalla entre ángeles y demonios, sino de asumir la ética de responsabilidad ante la vida en una sociedad históricamente desigual. Mucho dependerá de la capacidad de transformación de los empresarios, pero sería insuficiente sin el concurso de políticos, intelectuales y de la burocracia del Estado, entre otros muchos.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Lorena Álvarez / elPeriódico
Continúan los ajustes a la propuesta de Presupuesto

Continúan los ajustes a la propuesta de modificación presupuestaria

noticia AFP
Trump retoma su vida de ciudadano común en Florida

Donald Trump retomó este miércoles su vida de ciudadano común en Mar-a-Lago, su lujoso club de golf en Florida, alejado del centro de atención que estuvo concentrado en la juramentación de Joe Biden como nuevo presidente de Estados Unidos.

noticia AFP
Alaba aún no está confirmado con el Real Madrid

El padre de David Alaba, desmintió este martes unas informaciones de prensa asegurando que el defensa del Bayern de Múnich se había comprometido con el Real Madrid a partir de la próxima temporada.

 



Más en esta sección

Empresas ofrecerán más de 2 mil plazas laborales para personas con discapacidad

otras-noticias

Hermano de diputada Sofia Hernández es hospitalizado en el San Juan de Dios

otras-noticias

El FMI ve “grandes divergencias” en la recuperación y alza en la desigualdad

otras-noticias

Publicidad