[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

¡La Tolerancia ganó!

opinion

El cristianismo, incluso, ha ido más allá, enseñando que las personas no se “toleran”, sino que se aprecian, se aman.

Cada año se conmemora –por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas–, el “Día Internacional para la Tolerancia”. A pesar de que la ONU propone una definición de la tolerancia como “respeto”, la etimología del término en realidad más que respetar, significa cargar o soportar un peso. Llama la atención que, como naciones organizadas, terminamos teniendo que consagrar un día en específico para hacer un llamado al respeto que las personas por naturaleza nos debemos las unas a las otras. Llama también la atención, por supuesto, que se redefinan los términos sin necesidad. Hasta donde yo recuerdo, los grandes sistemas filosóficos y religiosos que gestan nuestra civilización han promovido desde tiempos ancestrales el respeto entre los seres humanos. El cristianismo, incluso, ha ido más allá, enseñando que las personas no se “toleran”, sino que se aprecian, se aman. ¿Demasiado elevado su ideal? Así parece. Al menos entre los contemporáneos. Asistimos hoy, entonces, al día en que el valor de la “tolerancia” –redefinida a conveniencia–, ha ganado. Ganó la preeminencia sobre los demás valores. Sobre casi todos, de hecho. Intentemos dar una posible explicación de cómo llegamos a este punto.

Dentro de los muchos defectos que tenemos los seres humanos, hay uno que fue enfatizado por el racionalismo que heredamos de siglos recientes. Este defecto es la soberbia de creer que siempre tenemos la razón y que tener la razón implica superioridad sobre el otro. El racionalismo teórico, en la práctica del mundo moderno, dio un trágico espaldarazo a esa tendencia que nos arrastraba ya desde siempre: nos convenció de que el valor supremo, por encima del amor a nuestros semejantes, –que nos lleva a buscar con ellos verdades universales que puedan ser puntos de encuentro–, es la imposición sobre ellos de verdades subjetivas y por lo tanto relativas. Tarde o temprano, todo ello tenía que degenerar en una guerra de conquista mediante la imposición de los propios puntos de vista, en todos los ámbitos de acción humana. Llegamos al siglo XX con la convicción casi absoluta de que las posibilidades de la razón humana nos elevarían por los cielos hacia un mundo ideal… y lo que se elevó por los cielos fueron los escombros producidos por la bomba atómica. No era de extrañar, entonces, que el siglo pasado, decepcionado de los resultados de un racionalismo que dio los frutos amargos de un “avance” y un “progreso”, despojados de humanismo, volviera la mirada hacia otros valores, unos que no llevaran a la destrucción del hombre por el mismo hombre. Todos somos hijos de nuestro tiempo, y, a mediados de mil novecientos, ya era tiempo, –urgente, por cierto–, de consagrar “nuevos ideales”, como la apertura, la democracia, la tolerancia, en fin, todo lo que creemos que nos aleja de la confrontación y nos encamina hacia poder convivir en paz. Todo esto fue en su momento necesario, y no solo necesario, sino bueno, es más, muy bueno. Pero lo bueno siempre pelea con lo mejor. Y los mejores valores de nuestra civilización fueron aportados siglos antes: el valor de cada persona como un ser único, el respeto incondicional a la vida humana; la disculpa de las ofensas recibidas; en suma, el amor a los demás como una consecuencia de amarse a sí mismo y saberse amado por ser quien se es…

La tolerancia, ideal tan difuso como se predica a los cuatro vientos hoy día, ganó. Aparentemente. Ganó en nuestro ideario político y social, por sobre el amor al prójimo. Será que nos consideramos –o se nos considera–, poco capaces de querer. Mejor nos enfocamos en soportar.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Europapress
Mueren cuatro personas durante el asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump

La Policía detiene a más de 52 personas durante y tras los incidentes en las inmediaciones del Capitolio

noticia
Donald Trump, caos, ira y división

Donald Trump soñaba con “otros cuatro años increíbles en la Casa Blanca”, pero deja la residencia presidencial frustrado, abandonado por gran parte del bando republicano y con la mancha de un segundo juicio político, días después de que un grupo de sus seguidores asaltara el Congreso.

noticia Isela Espinoza elPeriódico
“Apostar por la mujer es apostar por la derrama económica”

Mónica Bauer, vicepresidenta de asuntos corporativos y sustentabilidad PepsiCo Latinoamérica.



Más en esta sección

Zidane da positivo al COVID

otras-noticias

Patrick Mahomes está listo para jugar contra Buffalo

otras-noticias

Tak’alik’ Ab’aj busca ser Patrimonio de la Humanidad

otras-noticias

Publicidad