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Opiniones de hoy

#PARO20S

opinion

Estamos en las vísperas de un gran paro nacional y algunos sectores influyentes, aún cuestionan su objetivo.

 

No existe sector influyente que no apele a un gran diálogo nacional, para lograr así un pacto de nación. En un país tan polarizado y dividido como el nuestro, esta es una utopía imposible de alcanzar. Cuando han existido intentos por realizarlo, lo que ha resultado son negociaciones de las elites de cada sector, en las que el futuro de la mayoría de guatemaltecos queda comprometido. Son escasos los momentos –en los que hemos podido separarnos de nuestras ideologías–, que han sido capaces de unir a la población en un solo frente. El derrocamiento del binomio presidencial del Partido Patriota, fue una muestra de lo que un pueblo indignado es capaz de lograr. Eso sí, indignado pero unido con un solo objetivo.

No voy a gastar ni una letra más justificando la permanencia del comisionado Iván Velásquez al frente de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), así como la continuidad de la comisión en Guatemala. Independientemente de la opinión de cada uno sobre el tema, hemos llegado a este punto de inflexión en el que se define el futuro de Guatemala, gracias a la puesta en evidencia de un modelo ingeniado para cooptar los tres poderes del Estado. Durante los sucesos de las últimas semanas, han empezado a caer las máscaras de aquellos que defienden y operan este modelo, y si la presión continúa, pronto seguirán cayéndose las de los que lo sostienen. Esta poderosa minoría llegará hasta las últimas consecuencias, con tal de no quedar expuesta a ser juzgada y condenada por la abrumadora mayoría que lucha por un mejor país. El 20 de septiembre es una oportunidad inédita para demostrar de qué lado estamos, y que somos capaces de limar asperezas y unirnos en un solo objetivo. Solo así podremos dar fe de que el tan mencionado y necesario diálogo entre sectores, será genuino para lograr un pacto de nación representativo y sostenible.

No tengamos miedo a pedir la renuncia de los legisladores que, por voluntad propia, pusieron en evidencia su verdadera agenda al otorgarle al presidente Jimmy Morales, en contradicción a la Comisión Pesquisidora, la continuidad del derecho de Antejuicio y al intentar legislar a favor de la corrupción y la impunidad. En las manos de estos están el Presupuesto de la Nación, las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), la Ley de Servicio Civil, entre tantos otros temas que definirán nuestro futuro. Con este Congreso es imposible continuar, y si no existe un camino legal que permita prescindir de ellos, debe ser el poder ciudadano el que exija su renuncia. Esto no es el rompimiento del orden constitucional, del Estado de derecho, o el debilitamiento de las instituciones del Estado. Sin esta depuración, no podemos ni debemos continuar. Este objetivo no es excluyente de ningún sector y el mismo debiese ser del interés de todos, salvo de quienes pretenden mantener a flote el sistema corrupto e impune que nos ha gobernado a perpetuidad.

El 20 de septiembre puede pasar a la historia como el día en el que los guatemaltecos, –independientemente del sector, etnia, nivel socioeconómico, género e ideología que representan–, libramos de la corrupción y la impunidad al poder del Estado que ha permitido que por siglos hayamos sido condenados a vivir en la pobreza y el subdesarrollo. En las manos de cada sector, de cada gremio, de cada familia y de cada individuo está si realmente queremos un cambio o no. Este paro será el principio de la construcción de una mejor Guatemala para todos. Sumémonos a este objetivo y demostremos que los buenos guatemaltecos somos más.

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