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Opiniones de hoy

Las Gaviotas

opinion

Padres de fiera comparten sus costumbres..

 

El problema de autoridad nacional supura por todo el cuerpo de la patria, y afecta a quienes no tienen culpa alguna. El caso de Las Gaviotas es ejemplar, porque se trata de un “centro correccional de menores en conflicto con la ley”, descripción que ya de por sí es aterradora, porque se refiere a “corregir” a menores que actúan fuera de los límites aceptados por la sociedad a la que ellos no pertenecen, porque sus padres no los pudieron ordenar ni involucrar, y están en pie de guerra en contra de la realidad. Los menores fueron encerrados junto a sus iguales, abandonados en jaulas (aunque las instalaciones den la apariencia de academia), porque se les alimenta, calma y mantiene desocupados, dando lugar a que se desesperen ante una existencia inexplicable y sin futuro, como tigrillos que lanzan zarpazos para herir. Las fieras no confían, y se empoderan en manada, igual que sus correctores, porque mueren si expresan debilidad.

La tensión dura hasta que se desata la sublevación y cuelgan a dos ahorcados, violan, amenazan, se encaraman en el techo y exigen el derecho de los adolescentes a la visita conyugal, a una buena tele, a mejor comida y placeres, porque están dispuestos a inmolarse declarando la guerra, y derrochan ira deseando enfrentar a los antimotines.

¿Y qué sucede con la gente pacífica y normal que vive en los alrededores del correccional? Para ellos es el infierno. Hubo una vez cuando llegaron en parejas ilusionados a formar nido, conservadores y pacíficos, pero les tocó la desdicha de la apertura del correccional. Las propiedades perdieron valor residencial, y ahora los atormenta la Policía con sus carros y jaulas, los padres hacen fila desde la madrugada para visitar a los reos, y recurren al jardincito de enfrente de las casas como baño, porque padres de fiera comparten sus costumbres. Comen chuchitos y lanzan las hojas secas, y lloran, platican, exigen, en un cuadro humano desolador. A los vecinos no se les reconoce derechos.

El problema pudo empezar en el hogar, por falta de autoridad y ejemplo, situación que luego se replicó en la escuela, y fue confirmado por el corrupto escenario nacional. Los perversos ganan en esta sociedad, los corruptos desaparecen por el primer mundo, y a los bonachones, tal y como sucedió con los vecinos de Las Gaviotas, se les olvida.

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