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Opiniones de hoy

Nombrar Gobernadores es una potestad constitucional que corresponde, con exclusividad, al Presidente (tercera parte)

opinion

La lógica consecuencia de que sea aquel –y nadie más que aquel que ha sido electo libremente por el pueblo, quien designe a los Gobernadores en quienes desconcentra, departamentalmente, el ejercicio del poder.

Tal el pacto de paz social que existe entre nosotros –exactamente lo que dice la Constitución Política de la República– pero una ley ordinaria vino a introducir el veneno –desvirtuando el resultado de los votos– que el Presidente, “considere” a los propuestos en ternas que al legislador se le ocurrieron.

 Si ya era mala la norma ordinaria –inconstitucional– porque el Presidente para nombrar Gobernadores no tiene que atenerse más que a los requisitos constitucionales para hacerlo –peor es la “ocurrencia” interpretativa ¡Ah los intérpretes! la citada “consideración” a un requisito de procedimiento: Para hacer los nombramientos debe el Presidente “considerar” a los propuestos.

Hoy se queda “la interpretación” en un requisito de procedimiento –puede el Presidente nombrar o no a alguno de los propuestos– pero ya se apunta a que en la siguiente “ocurrencia”, legislativa o judicial, se le obligue a hacerlo.

Estas inconstitucionales ocurrencias –legislativas o judiciales– constituyen flagrantes violaciones de la Constitución de la República puesto que condicionan el ejercicio del poder Ejecutivo al cumplimiento de requisitos que la Constitución no establece: gravísimo atentado en contra de la división de poderes.

¿Dónde dice la Constitución que alguien más que el Procurador General de la Nación sea el Representante del Estado y dónde que los dictámenes de los asesores estatales tengan valor jurídico alguno si carentes de su visto bueno? Y, sin embargo,  allí los pactos colectivos y los contratos que “obligan” al Estado, suscritos por quienes no lo representan así como la Torre de Babel de los “criterios”.

¿Dónde, la ley, que puedan ser eximidos de la pena de comiso los instrumentos del delito? Y, sin embargo, los instrumentos del delito tan campantes en el caso de la Terminal de Contenedores, las mordidas y todas las “inversiones” realizadas para consumar la explotación onerosa (defraudadora) de los servicios portuarios: Otras –en libre competencia– las condiciones de explotación y las tarifas.

 Nadie discute si debe operar o no (no se aflijan aquellos que no reparan en los medios) sino tan sólo quién será el dueño, si el Estado –por comiso– o –por sempiterna impunidad– quienes perpetraron los delitos…

 ¿Dónde que puedan usarse los seres humanos como instrumentos “ejemplarizantes” (allanamientos y capturas innecesarias y escandalosas y la persecución, como delito, del fraccionamiento de una compra –infracción de la ley, pero no delito? Y, sin embargo, se da el escándalo internacional, a costa de quienes, al momento de los hechos, no eran sino el hijo y el hermano de un empresario y artista, seres humanos, de carne y hueso, utilizados como simples instrumentos –cosas– “para dar el ejemplo”.

 ¿Dónde que pueda usarse la prisión provisional, como “castigo” y la exhibición ilegal de capturados?

¿Dónde dice la ley que pueda retenerse la presentación de un antejuicio (se retuvo más de tres meses) para hacerlo coincidir con momentos estelares?

¿Dónde, que la Contraloría General de Cuentas emita dictámenes (vicio de la glosa previa que desvirtúa su función, la fiscalizadora? y, sin embargo, se le piden.

En fin, sería la de no acabar.

La prensa, la que aplaude incongruencias, no hace sino sembrar el palo donde –tarde o

temprano– también será ahorcada.

 ¡Juzguen los jueces, conforme a la ley, atenidos al silogismo jurídico; cúmplanse, sin excepción, todas las leyes, la Constitución, la primera, y no pretendan sobrepasarla las leyes ordinarias!

¡Entiéndase que si no se cumplen los plazos judiciales –leyes– debe perseguirse a sus infractores por el delito de retardo malicioso o culpable de la administración de justicia y que si los jueces por culpa o dolo dictan resoluciones contrarias a las leyes deben ser perseguidos por prevaricato!

¿El Presidente, sin Gobernadores? ¡Por favor!

 Si no se cumple con la ley, la Constitución, la primera ¡Óigase bien! destruiremos el Estado.

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