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Opiniones de hoy

Las “colonias industriales” del siglo XIX y la fábrica de Cantel

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En Guatemala un ejemplo de aquel modelo fabril es la fábrica de Hilados y Tejidos Cantel, fundada en 1874 en el municipio del mismo nombre.

 

Como consecuencia de la Revolución Industrial, desde mediados del siglo XIX se instaló un modelo de colonias industriales en varios países del Mundo, especialmente para industrias textiles. Estas colonias-industriales buscaron lugares con clima adecuado para los tejidos, cercanos a ríos para generar su propia energía hidroeléctrica, y en sitios alejados de los conflictos sociales que se agudizaban en la época, especialmente en ciudades como Londres, Barcelona, y otras. Para ello se construyeron las casas de los obreros al lado de las fábricas, así como escuelas, iglesias, restaurantes, hospitales, teatros, cooperativas y salones de usos sociales para los obreros. Una de estas colonias-industriales es la instalada en Santa Coloma de Cervello, cercana a Barcelona, España, famosa por haber sido el genial arquitecto Antoni Gaudí quien construyó varios de sus edificios entre 1898 y 1914 por encargo del propietario de la fábrica, el empresario Eusebi Güell; es especialmente bella la iglesia. La fábrica cerró operaciones en 1973 en medio de una crisis generalizada del sector textil, y hoy es un gran atractivo turístico de Cataluña conocido como “la Colonia Güell”.

En Guatemala un ejemplo de aquel modelo fabril es la fábrica de Hilados y Tejidos Cantel, fundada en 1874 en el municipio del mismo nombre, cercano a la ciudad de Quetzaltenango. El pueblo de Cantel fue fundado por los conquistadores españoles en 1551 como “Nuestra Señora de la asunción de Cantel”, en un territorio que pertenecía a una familia k’iché’ proveniente de Totonicapán.

Esta industria se instaló en ese municipio, a la sazón una pequeña aldea, aprovechando las características mencionadas: buen clima, río caudaloso cercano (el Samalá), y con fácil acceso a la ciudad más importante: Quetzaltenango.

La fábrica de Cantel, como se le ha conocido siempre, fue fundada por don Delfino Sánchez, un acaudalado terrateniente amigo y compañero político del general Justo Rufino Barrios, de quien obtuvo el derecho exclusivo por diez años para establecer la fábrica en el sitio en que se construyó la primera industria rural de Guatemala. Cuando Barrios llegó a la Presidencia, nombro a don Delfino como su Ministro de Desarrollo por su capacidad emprendedora. Su proyecto más ambicioso por complejo y original, –innovador además–, fue la fábrica de Cantel.

Para llevar adelante el proyecto de la fábrica de textiles, que en su momento era de una inversión cuantiosa y decisión arriesgada, don Delfino envió a Inglaterra a uno de sus hijos, quien hizo la contratación de la maquinaria, el diseño de la planta, y de los técnicos que vinieron a montarla. Hubo en sus inicios una oposición de vecinos de la aldea Pasac; como desafortunada consecuencia, el 4 de Septiembre de 1884 fueron fusilados varios miembros de la Corporación Municipal por oponerse al funcionamiento de la fábrica.

La fábrica fue financiada parcialmente por el Banco de Occidente, de reciente fundación; y cuando esta tuvo problemas para honrar la deuda, el gerente de Banco, don Rufino Ibargüen ofreció hacerse cargo de la misma, con lo que el Señor Sánchez trasladó la deuda a don Rufino Ibargüen quien la dirigió diligentemente por varios años, hasta que en un incidente laboral fue asesinado en sus oficinas por uno de sus trabajadores. Entonces su viuda, una aguerrida colombiana con quien había procreado varios hijos, continuó en la dirección hasta que los hijos crecieron y se hicieron cargo de la misma.

El éxito de la fábrica de Cantel fue el que la empresa producía el algodón que consumía, para lo que contaban con varias fincas en la Costa Sur. Una ventaja adicional era la generación hidroeléctrica que le suministraba la energía a la maquinaria. La empresa producía el algodón, lo hilaba, teñía, hacia los textiles e incluso productos terminados que vendía en Guatemala y exportaba.

Por razones financieras la empresa propietaria se declaró en quiebra a finales del siglo recién pasado, y la industria fue adquirida por un grupo de empresarios guatemaltecos que han recuperado el prestigio de los productos de la fábrica de Cantel que venden en sus propias tiendas y exportan a varios países.

A diferencia de la Colonia Güell, que dejó de ser un pueblo industrial para convertirse en un sitio “turístico”, la fábrica de Cantel sigue siendo una industria importante en el municipio del mismo nombre.

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