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Opiniones de hoy

Gisella y Jorge dos seres inolvidables

opinion

Gisella Paz y Paz, intrépida y decidida luchadora por la paz y el desarrollo durante toda su vida; al lado de Jorge Rosal, dos veces presidente de la AEU en dos difíciles períodos.

 

De pie ante el frontispicio del Musac, pienso que la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala, no pudo haber escogido mejor lugar para este acto que, esta hermosa fábrica que en un principio albergó a la Universidad de San Carlos de la Nueva Guatemala de la Asunción; que después fuera la sede de la Asamblea Constituyente (esa sí era Asamblea) en donde se decretó la creación de las Provincias Unidas del Centro de América el uno de julio de 1823 y se decretó la primera Constitución política en 1824. Este antañón edificio, vecino al ahora deteriorado Instituto Nacional de Varones, que nos otorgó el título de Bachiller; y que por desgracia enfrenta a ese muladar –mal llamado Congreso de la República– cuyo hemiciclo está infestado de rudas intrigas, latrocinios descarados, cínicos escamoteos e ineficacia perenne.

En el instante en el que traspongo el umbral del Musac, brotan de la fuente central y de las baldosas, recuerdos gratos pero también ingratos. Aquí reaparece Bernardo Lemus, estudiante salvadoreño sacrificado por la policía de Estrada Cabrera en 1907 durante la celebración de la Huelga de Dolores en ese año; aquí están presentes: César Armando Funes, Noel López Toledo y Jorge Gálvez Galindo, masacrados por una patrulla militar ydigorista un jueves de Dolores de 1962.

Entro a este hermoso salón en donde otrora estuvo la Biblioteca Nacional y que ahora ostenta el nombre de un mártir universitario, un egregio parapléjico, patriota insigne y parlamentario ilustre que, respondía al nombre de Adolfo Mijangos López; sacrificado impunemente por la fuerzas del mal, el 13 de enero de 1971.

Con alborozo y paradójica tristeza, recibo este premio que lleva los nombres de dos inolvidables y egregios patriotas: Gisella Paz y Paz, intrépida y decidida luchadora por la paz y el desarrollo durante toda su vida; al lado de Jorge Rosal, dos veces presidente de la AEU en dos difíciles períodos (1952-53 y 1956-57) honesto y heroico luchador por esa misma paz y desarrollo de esta tierra irredenta, mancillada y saqueada que se resiste a morir a pesar de las afrentas cotidianas y centenarias de los canallas que se han mantenido torturándola, humillándola y masacrándola desde tiempos inmemoriales.

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