[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

El problema es el “poderitis” y no la “amparitis”

opinion

El “poderitis” es la patología del abuso de poder.

 

La historia del constitucionalismo registra la lucha desigual e incesante de los gobernados por imponer límites al ejercicio del poder público, es decir por impedir que los gobernantes (monarcas, presidentes, premieres, regentes, gobernadores, procónsules y funcionarios en general) abusen de la autoridad que han adquirido mutuo propio o que les ha sido conferida por elección o por nombramiento, en detrimento o menoscabo de los derechos e intereses de los mismos gobernados.

La Carta Magna, suscrita en Inglaterra (1215), que aunque no fue una verdadera Constitución, supuso la sujeción del monarca a la ley, o sea a los límites que le impone la ley. De suerte que el rey pasó de estar por encima de la ley y sujeto solamente al juicio de Dios y de la Historia, a ser responsable legalmente por sus actos oficiales.

Asimismo, los individuos y grupos, en reacción a la opresión experimentada bajo regímenes despóticos y abusadores, han propugnado siempre por impedir y erradicar la concentración de poder en el ejercicio de la autoridad estatal, que es el principio de la dominación y del absolutismo, ya que un poder ilimitado e incontrolable siempre desemboca en la conculcación de los derechos fundamentales de las personas.

Inequívocamente, el sentido valorativo del principio de separación de poderes en el ejercicio de la autoridad estatal es precisamente evitar la concentración de poder, porque, al quedar enmarcado y delimitado el ámbito de competencia de la actividad estatal, se protege a los gobernados de las acciones arbitrarias o antojadizas de quienes ejercen la autoridad estatal.

Además de la sujeción de los gobernantes a la ley y de la adopción del principio de separación de poderes, los gobernados han conquistado la garantía de sus derechos fundamentales, es decir que estos sean efectivos, lo que supone que los mismos sean operantes, positivos y susceptibles de ser efectivamente protegidos y defendidos. Sin esa garantía (derecho de efectividad constitucional) los derechos fundamentales de las personas serían teóricos, líricos o de fantasía, o sea que serían no realizables o ejecutables. Esta garantía es el amparo.

Quienes tienen una vocación estatista, es decir los que defienden el poder absoluto y totalizante del Estado, que no es otra cosa que el despotismo y el expolio, consideran que la sujeción de los gobernantes a la ley, la separación de poderes y el amparo, son obstáculos para que el Estado se fortalezca y haga valer su voluntad férrea e infalible. En ese sentido, es elocuente la frase de Benito Mussolini, que dice: “El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”.

En mi opinión, no tiene sentido hablar de “amparitis”, es decir de un supuesto abuso del amparo, que se traduciría en un presunto exceso del ejercicio del derecho de defensa, porque los gobernados no ejercen poder alguno y, además, están sujetos a la ley.

El problema en Guatemala es el “poderitis”, o sea la patología del abuso de poder, producto de los excesos en el ejercicio de la función pública, que se traducen en constantes amenazas y violaciones de los derechos fundamentales de las personas, sin que existan mecanismos efectivos para disuadir a las autoridades de cometer arbitrariedades en perjuicio de los gobernados.

Por tanto, no es razonable limitar el amparo, que es la garantía de defensa frente al poder público, sino que lo que debe hacerse es impedir el abuso de autoridad, a través de medios efectivos de disuasión.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Temporada de incendios 2021: Conred reporta 24 incidentes a nivel nacional

Entre 2001 y 2020, las brigadas nacionales han combatido 716 incendios con un área afectada de 30,793 hectáreas.

noticia José Manuel Patzán
Sala confirma fallo a favor de exdiputado Armando Escribá
noticia AFP
Japón “contempla” decretar estado de urgencia para la región del gran Tokio


Más en esta sección

Tak’alik’ Ab’aj busca ser Patrimonio de la Humanidad

otras-noticias

Embajador de EE.UU: “Nuestra frontera permanece cerrada para los que quieran entrar de manera irregular”

otras-noticias

Conoce los siete finalistas del premio Carro Europeo del Año 2021

otras-noticias

Publicidad