[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Xela real e imaginada (Tercera parte)

opinion

In memoriam de Juan Francisco Velásquez Carrera.

Mis primos se levantaban tarde, eran dormilones. Ni modo, cuando me acercaba a las ventanas de la parte inicial de la casa, en donde quedaban las oficinas y las bodegas de la Tabacalera Centroamericana, S. A. que mi tío Paquito regenteaba en su sede quetzalteca, se notaba la escarcha de hielo sobre el pasto, el cierzo sobre la grama del jardín principal de la entrada. Eran las siete de la mañana y al parecer en Xela amanecía mucho más tarde para todos los seres vivientes. Esa casa quedaba en la Avenida Independencia, y eran vecinos de los Aparicio y de los Trapaga. Más allá vivían los Dardón y los Arroyave. Todos estaban chapudos, como si les hubieran pellizcados las mejillas. Y hablaban con un cantadito, distinto al nuestro. Juan Francisco, el Gato, parecía de aquellos gatos importados de Angora. Sus ojos celestes, en el derecho tenía un pequeño lugar café en el iris. La Manolita, la Nena, de tan blanca, parecía de aquellas princesas de porcelana que mi tía Hilda tenía de adorno en su sala. Tenía sus ojos verdes. Era flaca y delicada. José Rodolfo, el Chofo era literalmente un terremoto, que nos hacía parecer bien portados. Nosotros, según mi abuelo Santos, éramos “las fieras” o “los vándalos”.

Una mañana, después de enfrentar el baño, que era naturalmente de pensarlo, nos bañábamos con un calentador de agua, que era de gas, cuando el agua se veía humeante nos metíamos al grito de “al agua patos”. Había que secarse rápidamente, pues si no salíamos del baño temblando. Como a las once de la mañana, de la mano de nuestra nana Angelita emprendimos el viaje a pie para visitar a Doña Julia, su madre, que se encontraba postrada, ya muy viejecita, enferma de artritis. Si la memoria no me falla, su casa quedaba atrás del Mercado Central de Xela, por donde vivieron los tatarabuelos Adolfo Maier y Cayetana

–Mama Tana– Zenteno. No olvido que en el umbral de la puerta de su cuarto, se encontraba trabajando el mejor zapatero del mundo, Guadalupe, Lupe, hermano menor de Angelita y cuidador de su madre hasta la muerte. “Mamá, estos niños son los bisnietos de Doña Cayetana Zenteno”, le dijo Angelita a Doña Julia. Ella tenía la cabeza completamente blanca y un pañuelo largo amarrado a su testa. Sus ojos blancos, cubiertos de cataratas, miraba pero no veía, de ella recibimos abrazos tiernos de cariño, de la Señorona quiché de la estirpe de los Coyoy Cojulum, que fuera “Nana” de todos los nietos y nietas de Mama Tana y de sus cinco hijos. En las graditas de entrada a su cuarto, nos sirvieron la refacción, café caliente con champurradas, asoleándonos para quitarnos el frio. De regreso a la casa de los Velásquez Carrera, pasamos enfrente del Copante y fue allí cuando la Angelita nos contó que esa casa pintada de azul era la residencia de la mamá de Doña Cayetana, Doña Santos Zenteno, nuestra tatarabuela. Antes de llegar pasamos, viendo desde la vidriera, a los maestros de la marimba de la Radio TGQ; que quedaba a una cuadra de la vivienda de mis tíos. Esa música, fui percibiendo, que les alegraba el corazón a nuestros mayores y que los hacía bailar muy felices, en cualquier reunión familiar y en las fiestas. Se la pasaban “juntando pino”. Enfrente de la TGQ; había una gran pila que era lavadero colectivo y otro copante pequeño, para que en tiempos de invierno, los vecinos evitaran las correntadas. Era noviembre y nosotros felices, pues estamos de “temporada”, como se decía antaño, en la casa de los tíos y primos. Por aquellos días de noviembre de 1962 conocimos el cerro “El Baúl”, previo reconocimiento del otrora campo de fútbol que quedaba en la Colonia Molina, donde el abuelo Santos Carrera, integrante de la Selección de la Liga Deportiva Quetzalteca se enfrentó en 1919 al Club Hércules capitalino por el I Campeonato Nacional de fútbol. Los Herculinos ganaron en Xela, uno a cero. Había una placa que recordaba tal acontecimiento. Naturalmente, que fuimos a los baños de “El Chirriez”, a los de “Las Rosas” y naturalmente a “Las Fuentes Georginas” y a “Las Aguas Amargas”.

Continuará…

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Sputnik
La historia del espía que preservó la isla del tesoro
noticia AFP
“Brasil está en bancarrota, no consigo hacer nada”, dice Bolsonaro

Mientras tanto, la curva de contagios y muertos continúa en alza.

noticia
Condenan a un hombre en Argelia a 3 años de prisión por publicar memes contra el poder


Más en esta sección

Exdirectora de la Diaco denuncia difamaciones

otras-noticias

Kamala Harris, la primera mujer en alcanzar la vicepresidencia de EE. UU

otras-noticias

Los Biden, la nueva “primera familia” de Estados Unidos

otras-noticias

Publicidad