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Opiniones de hoy

Sea esta una necesaria prevención, tal vez a tiempo

opinion

Todo puede perderse, cuando la acusación penal se desprestigia.

 

Y resulta más que obvio que empezó a desprestigiarse cuando escandalosa –e innecesariamente– se capturó al hermano del Presidente de la República con el evidente y único propósito de montar un show mediático –actividad reñida con la ley– así como con el ocultamiento de evidencia que se ha dado en este caso para evitar que se comprenda que todo lo ocurrido –ocurrido en el año 2013– se trató del fraccionamiento de una compra, infracción de la ley, pero no delito, fraccionamiento del que, en todo caso, es ajeno, sin que haya buscado ni obtenido ningún beneficio económico del mismo.

 Y, si ajeno el hermano, aún más ajeno el hijo, un joven de 19 años entonces, pero vendía muy bien –muy bien mediáticamente– divulgar la información que fue servida aunque esta, además de escandalosa, fuera falsa; “Hijo y hermano del Presidente de Guatemala capturados por corrupción” dando lugar a todo tipo de conjeturas y de fantasías, agua derramada que ya no se puede recoger.

 Con casos como este se desprestigian la acusación y los jueces que le sirven de comparsas y que han hecho de la prisión preventiva –cómplice en esto mucha de la prensa– la mejor forma de encubrir su ineficiencia.

 Se desvirtúa la acusación cuando en casos como el de la Terminal de Contenedores de Puerto Quetzal resulta incapaz de ni siquiera citar –ya no digamos obtener– el comiso, pena accesoria por la cual se pierden a favor del Estado todos los instrumentos del delito, es decir, las mordidas (sobornos) y las inversiones que fueron realizadas para defraudar su patrimonio.

 ¿Qué pasó con el comiso, acusadores? ¿ Acaso bien aceitada la ignorancia?

 Se desprestigia la acusación cuando se deja tranquilo a López Maura, el “inversionista” de la Terminal de Contenedores de Puerto Quetzal, en tanto que se persigue –persecución implacable– a aquellos que se escoge.

 ¡Luz, cámara, acción!

 ¿Tan solo ineficiencia en la no persecución y en la no captura de este “inversionista” o también malicia?

 Se desprestigia la acusación –cómplice mucha de la prensa– cuando se guarda “a conveniencia” la presentación de un antejuicio –por demás inconsistente– para hacerlo cuando ¡Ah las delicias de los escándalos mediáticos! se dan otras capturas y en medio de dos importantes viajes al extranjero.

 ¿No solo ineficiente y maliciosa la acusación sino, además, traidora de lo nuestro, vendida por platos de lentejas?

 Tiene que desprestigiarse necesariamente la acusación cuando se evidencia absolutamente inútil para perseguir a las organizaciones de crimen organizado que se encuentran detrás de las siembras de amapola ¿Dónde el trabajo de esta acusación en contra –no de los infelices campesinos– sino de las organizaciones criminales que les usan? incapaz –igualmente– de perseguir las redes (líneas) de crimen organizado que manejan las prisiones.

En tanto que en otros países la persecución penal en contra de Odebrecht se encuentra en su apogeo y derrocha incluso resultados, en Guatemala ni siquiera balbucea.

La acusación se desprestigia necesariamente cuando la administración de justicia camina a paso de choya sin que exista persecución penal alguna por el retardo culpable –o malicioso– que se produce en la administración de justicia, tal y como tampoco existe proceso alguno por prevaricato en contra de quienes, por dolo o negligencia, dictan resoluciones contrarias a las leyes.

 ¿Dónde el rigor de la acusación, velando por su estricto cumplimiento?

 ¿Qué prestigio puede haber en una acusación que usa la prisión preventiva –vicio de siempre– para aparentar resultados y que hace uso de una tragedia –la del Hogar “seguro” de la Virgen de la Asunción– para promocionarse persiguiendo a otras instituciones del Estado y encubrir, así, su ineficiencia ¿Qué seguimiento le dieron los acusadores a las denuncias que les hizo la oficina del Procurador de los Derechos Humanos?

 ¿Qué, acaso no se oye?

 Ah, y por cierto ¿eran los monitores asesinados pinches perros o, acaso, seres humanos? ¿No vende, mediáticamente perseguir a los asesinos de maestros?¿Dónde la persecución de quienes, por culpa o por malicia, iniciaron el incendio y ocasionaron las muertes y los heridos que se dieron, que el que sean menores –inimputables– no exime que se esclarezca la verdad y que puedan ser objeto, no de penas, pero sí de otras medidas. ¿Acaso, los incendiarios, menores en conflicto con la ley penal?

 La acusación, si no corrige el rumbo y se preocupa por su eficiente desempeño, abandonando su malsana e ilegal obsesión mediática, delito, lo habrá perdido todo y lo que logró hacer con una mano, lo habrá deshecho con la otra.

 “La culpa no habrá sido de su estrella, sino solo de sí misma”.

 Triste final para el esfuerzo acusatorio ¡Ah, la soberbia! esfuerzo que podría perderse en los laberintos de los egos.

 ¿Aún a tiempo para reencauzar el rumbo? ¡Ojalá, pero quién sabe!

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