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Opiniones de hoy

Al insulto se añade el agravio

opinion

Esto no se puede quedar así, Enrique Lacs debe demandar.

 

La grave ofensa de que fue objeto el ex-Viceministro de Economía y Comercio, Enrique Lacs, el miércoles 31 de mayo me trajo a la mente un artículo que publiqué en estas páginas el 3 de Septiembre del 2004 y que titulé: Overol naranja y nuevo Ministro de Gobernación, en el que manifestaba taxativamente que en Guatemala todos somos inocentes hasta que no se pruebe lo contrario. Y decía: “Al menos en teoría. Ya que en más de un programa de radio he escuchado que cuando se habla sobre algún acusado, se sostiene que este debe mostrar que es inocente” y como que el tiempo no ha pasado, y se sigue violando la ley, porque ahora estamos viviendo lo mismo. En ese tiempo hace ya trece años se violaba la Constitución de la República al presentar a los detenidos preventivamente, sin que se les hubiera demostrado culpa alguna, vestidos con un overol o uniforme color naranja. Manifesté mi indignación pensando en las familias de los detenidos, que luego de un juicio resultaran inocentes aunque el agravio de exhibirlos con overol naranja quedaría en la memoria de los hijos, cónyuges y demás familia grabado para siempre. Y pensé y sigo pensando que algún atarantado, tal vez un arrastrado, queriendo quedar bien con sus amos dispuso lo del overol naranja que ya calificaba con la vestimenta culpable al detenido que técnicamente era inocente, sí inocente, porque no se le había juzgado.

Ahora más humillante que el overol naranja, es que se presente engrilletado, “enchachado”, a un inocente. Me indignó ver a Enrique Lacs con las esposas puestas, como si fuera un conocido marero o un delincuente reincidente. Esa abusiva práctica debe desaparecer. Saltarán algunos a decir que a los acusados de crímenes de lesa humanidad, deben presentarse engrilletados por el horrible crimen que supuestamente cometieron, aun sin que se les haya probado en un tribunal delito alguno. Igual cosa sucede con Otto Pérez, Roxana Baldetti y la caterva de exfuncionarios de su corrupto gobierno, a quienes groseramente se presentan como si fueran reos ya condenados. Podrán caernos muy mal, podrá haber evidencias más que suficientes de su culpa, pero técnicamente siguen siendo inocentes, ya se llegará  a sentencia y entonces veremos.

Volviendo al caso de Enrique Lacs, la situación es mucho peor, se le capturó con una orden falsa y se le llevó a los tribunales engrilletado como si de un delincuente se tratara. No hay derecho decía mi suegro. Y es que realmente indigna que estas prácticas del tiempo del “Señor Presidente”, o de Venezuela donde no se respetan los derechos humanos, se sigan dando a ciencia y paciencia del Procurador de Derechos Humanos, que para defender a los ciudadanos honrados siempre brilla por su ausencia y que en este caso debiera de manifestarse enérgicamente. Si la estupidez del overol naranja desapareció igual debe de suceder con el uso de los grilletes para quienes están detenidos preventivamente, en delitos que no son de sangre, y si tal disposición está en algún reglamento o protocolo, pues debe modificarse de inmediato porque va en contra de la Constitución de la República.

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