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Opiniones de hoy

De “Palacio” de Estrada Cabrera a casa No’j

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Y el que fuera Palacio de Estrada Cabrera fue finalmente remodelado con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, –AECID–, funcionando actualmente como un bello centro cultural.

En una de las esquinas frente al Parque a Centroamérica de Quetzaltenango, se encuentra un edificio palaciego de dos niveles, construido en piedra al estilo neoclásico o clasicista similar a otros que rodean el Parque, con el que se complementa la unidad arquitectónica que da tanta belleza al centro de la Ciudad.

El sitio en que se encuentra este edificio fue en la época de la Colonia colindante al cementerio de la Ciudad, en terrenos propiedad de la iglesia. Allí se construyeron en un solar las instalaciones para dar cabida al Convento de Belén, dirigido por la hoy Beata Sor Encarnación del Sagrado Corazón Rosal, funcionando en el mismo un orfanato que dio servicio por varios años hasta la llegada al poder del General Justo Rufino Barrios quien expulsó a las religiosas del país, con lo que la propiedad quedó en poder del gobierno liberal. Más tarde el gobierno central cedió la propiedad a la Municipalidad de Quetzaltenango, la que la puso en venta y fue adquirida por el Licenciado Manuel Estrada Cabrera. Una vez en propiedad del solar, Estrada Cabrera donó una parte para abrir una calle a cada lado del edificio, las actuales 6a. y 7a. calles entre 12 y 13 avenidas de la zona 1. A estas calles en su época las denominaron como “Pasajes Estrada Cabrera”.

Cuando llegó a la Presidencia el Licenciado Estrada Cabrera mandó a construir el edificio al estilo mencionado, como un palacete para utilizarlo en sus estadías en la ciudad altense. El edificio ocupaba una manzana completa, pero desafortunadamente en la época del gobierno del General Lucas García demolieron la parte trasera del mismo, en donde se encontraban las estancias del servicio y los jardines, para construir en el sitio un edificio en donde se albergó a la Administración de Rentas y el 2do. Registro de la Propiedad. El 2do. Registro se trasladó recientemente a un edificio propio en las afueras de la Ciudad, quedando únicamente la Superintendencia de Administración Tributaria, –SAT–, en el edificio el que, según opinión de expertos, debiera declararse en riesgo de habitabilidad por fallas en su estructura.

El edificio en piedra que fuera de Estrada Cabrera fue abandonado por unos años después de que el Presidente fuera declarado interdicto (loco) por la Asamblea Nacional y obligado a dejar el cargo. La Municipalidad de Quetzaltenango lo recuperó y arrendó para un hotel y más tarde para instalar en él la Gobernación Departamental, la que estuvo allí hasta su traslado a otro palacete, el que fuera de la familia Aparicio, situado a dos cuadras de distancia del de Estrada Cabrera.

Sobre el “Palacio de Estrada Cabrera” se dice que fue construido como un capricho de don Manuel, quien quiso demostrar mayor poder que los Aparicio, mediante una vivienda más lujosa y mejor situada. El resentimiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera contra la familia Aparicio venía desde su niñez, cuando en una ocasión su madre, doña Joaquina Cabrera, mujer trabajadora pero de escasos recursos económicos, fuera contratada por don Juan Aparicio y Limón como cocinera para un evento especial, ocasión esta en que se perdieron unos finos cubiertos de la familia. Los empleados de la familia Aparicio acusaron a doña Joaquina de ser la autora del robo, por lo que la enviaron a prisión acompañada de su pequeño hijo Manuel. Con los años y gran esfuerzo doña Joaquina inscribió a su hijo Manuel en el mismo colegio donde estudiaban los hijos de la aristocracia quetzalteca y entre ellos los niños Aparicio, y Manuel era sujeto de burlas (hoy diríamos bullying), mofándose de él por ser “el hijo de la bolitera”, pues su madre vivía de hacer bolitas de dulce que vendía en la calle. Todo ello hizo que el joven Manuel creciera con mucho resentimiento contra los Aparicio, de quienes se dice tomo venganza en un oscuro incidente cuando uno de aquellos niños, don Juan Aparicio Mérida, ya mayor, fuera mandado a fusilar por el Presidente José María Reina Barrios cuando el Licenciado Manuel Estrada Cabrera era su Secretario y este obvió enviar un telegrama en que se condonaba el fusilamiento de don Juan Aparicio.

Así la historia. Y el que fuera Palacio de Estrada Cabrera fue finalmente remodelado con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, –AECID–, funcionando actualmente como un bello centro cultural bajo la denominación de Casa No’j. No’j tiene el significado de la sabiduría y conocimiento, siendo por tanto el nawal Maya de la inteligencia.

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