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Opiniones de hoy

Shalom Jaime Cohen

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Después de hacer su entrenamiento en medicina interna y al enamorarse de la configuración de los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas, decidió meterse de lleno en la hematología.

De una familia israelita, su padre Cohen y su madre Alcahe, nació en Quetzaltenango durante el gobierno de un militar por nombre Lázaro Chacón quien había relevado a otro militar: Don Chema Orellana, muerto de un infarto en el ejercicio de la Presidencia de la República de Guatemala. Después de someterse al Berit Miláh y haber tomado conciencia de su estirpe en el Bar Mitzbah, se inscribió en el INVO en donde después de graduarse de Bachiller en Ciencias y Letras partió con otros compañeros hacia la capital para inscribirse en la Universidad de San Carlos. Ese grupo conformado por quetzaltecos: Alberto Behar, Oscar Macal, Moshón Cohen y Eduardo Molina, se instalaron en una Casa de Huéspedes que gobernaba la madre de Guayo, iniciando así sus hermosas carreras en la tricentenaria Universidad. Fueron ellos los que nos trasquilaron las greñas al año siguiente, para hacernos sentir que ya éramos universitarios.

Jaime Cohen, Alberto Behar, Dagoberto Sosa, Guayo Molina, el Chafa Moscoso, el Peludo Aramburú, Federico Arévalo, el Cangrejo Andrade, Armando González, el Gordo Paiz, Mardoqueo García y el resto de sus compañeros, fueron nuestros Internos cuando discurrimos por las Salas de Medicina, Cirugía, Maternidad, Ginecología, Pediatría y Urología.

Siempre juntos y ya con el cartón de Médicos y Cirujanos, volaron hacia el Norte para afincarse en los hospitales de Boston: el Hospital General de Massachusetts y el Hospital de la Ciudad de Boston. Después de hacer su entrenamiento en medicina interna y al enamorarse de la configuración de los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas, decidió meterse de lleno en la hematología para combatir y prevenir las enfermedades producidas por las anomalías de los productos de la médula ósea. Con un potente, fiel y certero microscopio se instaló por muchos años en una clínica del Hospital Herrera Llerandi, cuyas puertas siempre estuvieron abiertas para todos–absolutamente todos– los pacientes.

Ya cansado, se acercó para ofrendarme tres recuerdos: Un hermoso paisaje antigüeño elaborado por su mano de pintor; un escudo de la tricentenaria Universidad de San Carlos con la leyenda: Plus Ultra (Si hay más allá) y una Menorah de siete brazos. Enciendo entonces una por una las siete velas que simulan  siete lágrimas, y musito respetuoso: ¡Shalom! Jaime Cohen Alcahe.

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