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Opiniones de hoy

Marginalidad

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La sociedad guatemalteca ha fracasado, pues solamente genera marginalidad.

El otro día, leía un interesante análisis acerca del grupo de jóvenes que conforma la élite de la Mara 18. La mayoría no tiene estudios secundarios. El jefe máximo tiene una escolaridad de segundo grado de primaria. En pocas palabras: jóvenes sin acceso a la educación. Además, las estadísticas nos dicen que de cada diez muchachos que salen al mercado laboral, ocho no hallarán empleo. Jóvenes sin educación, desempleados, viviendo al margen de una sociedad que no tiene respuestas para ellos.

En Colombia, los jóvenes sicarios se llamaban a sí mismos “los amurallados”. Ingeniosa metáfora. El sistema económico y político los tenía contra la pared.

Demasiadas personas piensan que la solución a las maras es la pena de muerte. ¡Matarlos a todos! Lo que no entienden es que vendrán nuevas huestes de jóvenes amurallados a llenar de pesadillas sus noches. Jóvenes que tomarán por la fuerza lo que el sistema les niega. Y, con la injusticia de siempre, dañarán con mayor saña a aquellos que apenas logran tomar un bocado de esa mesa que parece beneficiar siempre a los mismos.

La solución no es seguir llenando este país de muertos. La solución no es el camino fácil de la limpieza social, de la erradicación superficial. El problema no son los jóvenes. Métanlo en su cabeza. El problema es la estructura política, económica y social de Guatemala. Una sociedad está llamada a buscar solución a sus problemas reales: educación, salud, generación de riqueza, equidad, seguridad, justicia. Se dice fácil. Pero los guatemaltecos, hemos fallado en resolver estos problemas.

¿Y qué nos queda? Empecemos por deconstruir en nuestras cabezas la perniciosa noción de una sociedad de castas, donde la pertenencia a una clase social nos hace mejores. La noción es falsa. Luego, destruyamos el rescoldo de estupidez que nos dejó la Colonia: el racismo es una muestra de ignorancia.

Liberados de esos estigmas, reflexionemos sobre la importancia de la equidad. Vivir en un país donde la mayoría de personas es arrojada a la marginalidad, sin opciones, sin oportunidades, sin recursos para vivir de manera digna provoca una sola cosa: violencia. Y no podemos eliminar esta violencia si no eliminamos las causas. Para construir un país con mayor equidad debemos renunciar al egoísmo y a toda ideología que lo promueva como fundamento de la economía o la política. Y no porque seamos altruistas o generosos. Simplemente porque no queremos violencia.

Finalmente, no nos hagamos cómplices de la corrupción. La corrupción es la madre de todos los males. En Guatemala, tanto la derecha como la izquierda consideran que es un tema de clase, ideológico, defender a los corruptos que les pertenecen. ¡Grave error! La legitimidad es la única defensa ideológica que es sostenible.

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