[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Enfoque: El firme camino hacia la podredumbre

opinion

Sin principios ni valores, la clase política ha apostado por la corrupción, no por la democracia.

 

La historia política de Guatemala transcurrió en el siglo XIX entre guerras y largas dictaduras, que persistieron, estas últimas, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, hasta el brote de la Revolución de Octubre de 1944. Tras un breve paréntesis democrático, el militarismo volvió y al poco tiempo estalló la guerra interna que desangró al país durante 36 años.

Fue un período de oscurantismo –en muchos sentidos­– sin pleno goce de libertades ni respeto al Estado de derecho. La política era un juego permitido solamente para algunos privilegiados, que –eso sí– no podían salirse del marco establecido. Guatemala se convirtió en escenario de la llamada Guerra Fría entre el capitalismo, representado por Estados Unidos, y el comunismo, encabezado por la Unión Soviética.

Los gobiernos militares se sucedieron desde 1954 hasta 1986, con el único paréntesis entre 1966 y 1970, cuando llegaron al poder Julio César Méndez Montenegro y mi abuelo, Clemente Marroquín Rojas, aunque debajo de la sombra castrense, siempre grande y fuerte por el pretexto del combate a la guerrilla.

En la agonía de ese conflicto mundial este-oeste –en los años ochenta–, se produce también la apertura política que pone fin a los regímenes militares y abre ese espacio democrático que ha prevalecido por las últimas tres décadas.

Una mirada a la actualidad, pero también con visión retroactiva, nos permite formular una pregunta ¿qué pasó en el camino, que se ha perdido la oportunidad de construir un nuevo y eficiente sistema político?

La razón está en la forma en que se desarrollaron los partidos políticos, pensados y diseñados primero con un formato caciquista y más adelante como el vehículo para hacerse del poder y los negocios. Ser político –en Guatemala, pero también en el mundo–, ha dejado de ser una tarea diseñada para buscar el bien común, hasta construir una clase política privilegiada y enfocada en la búsqueda del enriquecimiento –corrupción–, con el necesario un marco de impunidad.

A diferencia de la mayoría de democracias del mundo, en Guatemala los partidos políticos no han alcanzado el adecuado nivel institucional. El caciquismo político ha sido evidente: La UCN se crea para llevar a la presidencia a Jorge Carpio; el MAS para hacerlo con Jorge Serrano; el PAN es el partido de Álvaro Arzú y, cuando se rompe, es porque ha dejado de ser importante para él; el FRG se organiza en torno a la figura del general Efraín Ríos Montt, el PP fue una evolución más, porque no solo se estructuró alrededor de Otto Pérez, sino que se organizó –como ha quedado demostrado­– como una estructura de saqueo del Estado. Pero llegar a ese modelo fue el camino que se siguió en casi todos los partidos, porque encontraron en la política la oportunidad de hacer grandes y millonarios negocios.

La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), se hizo al término del militarismo. Era difícil entonces que hubiera una visión democrática y de largo plazo. Además, los partidos caciquistas se estructuraban para que una cúpula mantuviera control y poder. Eso poco o nada ha cambiado. Quizás ahora hay menos caciques –Lider y Manuel Baldizón son el primer intento fallido de este estilo de hacer política– pero el resultado lo vivimos. Hay una negación de la clase política al cambio. Hablan de cambiar, pero nadie se convierte!!!

Lo malo es que en una democracia, cuando el sistema político no funciona, el desarrollo no llega y todo se pone patas arriba. La sociedad está dividida, las instituciones de la llamada sociedad civil también, y mientras tanto, los políticos siguen haciendo de las suyas, con el único temor –por ahora­ que transmiten el MP y la CICIG. Si no fuera por estas fiscalías, la corrupción seguiría a su más alto nivel. Han seguido una partitura al pie de la letra y nos han llevado a la podredumbre, una podredumbre que apesta y duele.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia AFP
Rafael Nadal se consagra en Barcelona

El español Rafael Nadal, número 3 de la ATP, derrotó al griego Stefanos Tsitsipas por 6-4, 6-7 (8/6) y 7-6 para conquistar su 12º título en el torneo de Barcelona.

 

 

noticia Redacción Cultura
El teatro está de vuelta

Los ganadores del certamen Telón Abierto brindan funciones en tres escenarios.

noticia Rony Ríos/rrios@elperiodico.com.gt
Giammattei y Harris hablan de una unidad de interdicción táctica contra grupos criminales

Dicha unidad se centraría en el desmantelamiento y confiscación de activos ilícitos de narcotraficantes, traficantes de personas y de migrantes.


De último momento

MP presenta solicitud de antejuicio contra Jimmy Morales

La Fiscalía contra la Corrupción tiene una investigación abierta que involucra a Morales. El expediente está relacionado a la expulsión del comisionado de la CICIG, Iván Velásquez.

noticia Luisa Paredes /elPeriódico

Más en esta sección

Juez Gálvez denuncia persecución de automóviles sin placas

otras-noticias

Ente anticorrupción cuestiona lento funcionamiento de hospitales en Honduras

otras-noticias

Paraguay remonta y derrota a Bolivia

otras-noticias

Publicidad