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Opiniones de hoy

Francisco Javier Arana en Noche Buena

opinion

Quienes justifican, hoy, su asesinato, son tan asesinos como quienes ayer le asesinaron.

 

Con la patraña de que lo que de verdad querían era capturarle trataron de justificar su crimen los asesinos de Francisco Javier Arana y pasar así como imbéciles (incapaces de ejecutar una orden de captura) y no como lo que fueron de verdad, cobardes asesinos. ¿Algún asesino que no sea cobarde? y hoy, quienes siguen sosteniendo esa patraña no son sino aquellos que, al igual que aquellos, volverían otra vez a asesinarle.

Quien justifica un crimen, los justifica todos. La prueba toral de que es mentira es que jamás hubo ninguna orden de juez alguno para hacerlo (quedan emplazados los asesinos, si acaso yerro, para presentarla y, de paso, la de la supuesta destitución, también inexistente).

Lo que se quería, pues, en el mejor de los casos, era ejecutar un acto en contra de la ley, detenerle ilegalmente o secuestrarle, acción que, resistida por la víctima, habría llevado a que fuera asesinada. Es increíble que se trate de hablar de una captura que haya querido ejecutarse cuando jamás hubo orden de captura alguna y que en lugar de censurar a los infractores de la ley, los que habrían intentado ejecutar una orden de captura inexistente, se les exima, encabezados como lo fueron, nada más y nada menos que –vigilada la operación desde un cerro cercano– por el Ministro de la Defensa Nacional, su compañero de armas y triunviro.

Francisco Javier Arana fue asesinado por funcionarios del Estado, entre ellos, al parecer, el citado Ministro y, sin embargo, sus familiares jamás obtuvieron indemnización alguna y, ni tan siquiera, una expresión de arrepentimiento de su parte. Francisco Javier Arana no se hizo de una finca en el ejercicio del poder –tampoco de joyas o chalet– y su familia  jamás fue indemnizada por su vida en tanto que sí lo fue la del otro triunviro, “pequeño detalle” que, aún hoy, diferencia a uno y otro de los líderes.

Con el asesinato de Francisco Javier Arana fue asesinada la Revolución de Octubre, aquella gloriosa revolución que en 147 días (los que estuvo en el poder la Junta Revolucionaria de Gobierno) sentó las bases de una Guatemala distinta que hubiera podido alcanzarse si se hubiera permanecido en democracia, se hubiera dirimido la rivalidad entre uno y otro de sus líderes en elecciones democráticas y se hubieran seguido los pasos de la ley, en todos los procesos judiciales, el agrario, el primero.

La Revolución de Octubre de 1944 no fue una revolución comunista –sino plural– y jamás se propuso entronizar entre nosotros esa “trágica utopía” y –bueno es saber que estos, los comunistas, no tuvieron en la revolución protagonismo alguno.

Fue con su asesinato que empezaron a tenerla (usurparla), la Revolución plural asesinada –y, así, ya pegados al poder, a orientar al Estado, in crescendo, a arbitrariedades diversas, suprimido ya Arana, “a la brava” e impuesto Arbenz, el candidato oficial.

Que esta Noche Buena encuentre a los descendientes de Francisco Javier Arana –estén dónde se encuentren– colmados de escogidas bendiciones, (La familia suya, a raíz de su muerte, su viuda y sus hijas, hubieron de exiliarse en México, lo que hubieron de hacer con toda humildad, lugar en dónde permanecieron y hubieron de abrirse espacio por sí mismas), que encuentre a sus descendientes, decía, sabedores que pueden recordarle, colmados de orgullo, desprovistos de bienes mal habidos de los que aquel jamás se hizo y de indemnizaciones que jamás pidieron ¿Cómo indemnizar el arrebato de su vida?

Y que también las reciban los indemnizados familiares de Jacobo Arbenz Guzmán ya suficientemente redimido aquel por el sabor de su exilio, despreciado, incluso, en los países que eran entonces socialistas así como por sus sucesivas tragedias familiares y la amarga soledad en que vivió al final de sus días.A los herederos de los demás asesinos de Arana y a los asesinos que hoy, falseando la historia, lo siguen haciendo, también bendiciones ¡Qué encuentren paz y luz en su camino!

¿Qué tal si todos, en estas fechas, tenemos un pensamiento gentil para Francisco Javier Arana con cuyo asesinato también se asesinó la Revolución de Octubre?

Vuelto a la intimidad de la familia, amigo lector –lo que importa– la familia –tenga usted, al lado de los suyos– inevitables, también, nostalgias y tristezas –una feliz Noche Buena.

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