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Opiniones de hoy

Diminuta cohorte política detiene la historia

opinion

Sitiados por un grupúsculo  oscuro y corrupto.

A propósito de días negros. Lo que en otras latitudes y “moll chapines” se atribuye a un viernes al año y está signado por el consumo y el regodeo de los comerciantes. En Guatemala. En donde todo se prolonga, se instaló el lunes de esta semana en el Congreso de la República, transformándolo en un día aciago, dedicado a la vulgaridad política, a las conciencias vacías, a reflejar nuestro atraso democrático y evidenciar el pánico de los herederos del criollismo frente a cualquier avance, por mínimo –como en la ocasión– que sea, en la estructura política del Estado. Nada asusta tanto a los dueños de esta finca, como el avance –cualquiera– en derechos de los pueblos indígenas. Justamente el éxito de su empresa

–literalmente dicho– ha sido haber sojuzgado a indígenas y campesinos pobres durante cinco centurias. Y se proponen ir por la sexta.

Por qué entonces los supuestos herederos de los hidalgos, habrían de permitir semejante disparate: el pluralismo jurídico. Obviamente: “estuvieron dispuestos a aceptarlo”, –cuando se los impuso el Tío Sam– en el TLC entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos de América: Las controversias que se generen en el marco de este instrumento de comercio internacional, se dirimen: en inglés y a través de arbitrajes en las urbes de norte. No solo lo aceptaron. Lo aplaudieron. Malinchismo y subyugación pura. En su patio aquello es imposible y para el efecto los resabios parlamentarios –adefesios de la política, les llaman algunos– se encargan del trabajo sucio. No parecen –los diputados– personajes parlamentarios con argumento sólido de aposición. Simplemente su cantaleta es vieja –y la misma– “no está suficientemente discutido”, pospongamos la discusión. Es decir, güizachadas parlamentarias para ganar tiempo y sepultar la discusión. No soportan el argumento, son escasamente cultivados. Lo que tienen es una dermis acostumbrada a los abrazos –pagados– del capital y la gavilla. A lo cual se disponen. Que están en extinción. De acuerdo, pero cuánto daño acarrean, a la democratización y la lucha contra la impunidad.

Escuchando a estos empleados del capital –pretendidos parlamentarios– recordé, “los debates”, sobre la Ley de Desarrollo Rural –noviembre 2012/2013 y las razones de su no aprobación: No podemos aprobar una ley cuyo contenido desconocemos. ¿Por qué tanta prisa? ¿Para qué una ley que no resolverá nada? Eso ya está legislado. Cualquier parecido con los “argumentos” de los contras el día lunes. No es coincidencia es sujeción política al capital. ¿Que queda? más pensamiento y acción político-social.

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