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Opiniones de hoy

“Homo Deus”

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El mundo está cambiando a pasos agigantados y el futuro sigue siendo incierto.

El joven historiador israelí, Yuval Harari, nacido en 1976, publicó el año pasado un provocador libro con el título de Homo Deus, en el que intenta describir la historia del mañana. Antes ya había escrito y publicado otro libro, Sapiens: de animales a dioses, que consiste en una narración general del progreso humano. Este singular texto, promocionado por Mark Zuckerberg en su listado de libros, ha sido traducido a 30 lenguas.

Harari no es un simple historiador aficionado, es autor de numerosos libros y artículos académicos sobre cuestiones militares medievales, y recientemente se ha convertido en una verdadera celebridad internacional.

La tesis central de Harari es que los humanos hemos llegado a ser verdaderos dioses capaces de controlar la vida, el planeta y ya pronto el universo y administrar nuestra propia transformación en algo que era impensable hasta hace poco, una nueva especie, seremos el hombre-dios.

Sin duda los avances tecnológicos y conceptuales que hemos logrado colectivamente en los últimos ciento cincuenta años son impresionantes. Las revoluciones biológicas iniciadas con las ideas de Charles Darwin y el descubrimiento de la estructura de la molécula DNA por Crick y Watson unido a los avances de la teoría de la información de Claude Shannon, la cibernética de Norbert Wiener y Alan Turing, la teoría de sistemas de von Bertalanffy, la teoría de juegos de Morgenstern y las máquinas auto replicadoras de Von Neumann nos permiten considerar a toda la realidad como complejos mecanismos procesadores de información, todo como sistemas adaptativos complejos (SAC’s) que podemos manejar y administrar. Nada quedaría fuera de nuestro control. Seremos verdaderamente como dioses, tal como lo prometió la serpiente en el mítico Paraíso bíblico.

Los tres grandes problemas que los humanos hemos tenido que confrontar en toda la historia, el hambre, la peste y la guerra están siendo prácticamente controlados y eliminados al día de hoy. La muerte, el cuarto gran enemigo de la vida está en vías de desaparecer en cuanto que, según hoy sabemos, somos simplemente algoritmos procesando datos para convertirlos en información. El sustrato material no importaría para nada. Lo esencial es el proceso informático. Así, hoy podemos visualizarnos seguir existiendo como procesadores eternos incorporados en microchips o en alguno otro medio biológico o inorgánico. De nuevo la antigua promesa de la serpiente estaría por cumplirse y el celoso y egoísta dios Yahveh habría sido completamente derrotado.

Sin embargo, la historia humana podría no ser una línea ascendente como parece creer Yuval Harari, inmerso él en las diversas visiones judío-cristianas. Podría ser que la concepción telhardiana del avance universal hacia el punto Omega también sea una simple fantasía promovida por nuestro miedo a la extinción final y el deseo de inmortalidad personal. El sueño de Ponce de León de encontrar la fuente de la juventud seguiría siendo eso, un bello sueño.

El mundo está cambiando a pasos agigantados y el futuro sigue siendo incierto. De nosotros dependerá el rumbo que seguiremos, un camino a la inmortalidad verdadera o bien quizás estemos ya en la víspera de la destrucción.

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