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Opiniones de hoy

“Mi muchacha”

opinion

Cuida a sus hijos y aún así la maltrata.

 

En pleno siglo XXI las condiciones laborales de gran parte de las mujeres, no están resueltas en nuestro país. Mujeres trabajadoras en ramas de alta vulnerabilidad son muchas veces víctimas de nuevas prácticas de esclavitud.

Hablemos de la liberación del salario de las trabajadoras de maquila, por ejemplo. O del salario mínimo para el trabajo llamado “doméstico” (que también, en forma minoritaria, según Atrahdom el ocho por ciento es prestado por hombres). O de la urgencia de crear una comisión paritaria con el sector empleador y el trabajador para llegar a acuerdos indispensables de dignidad. Se habla también de una ley de las vendedoras por catálogo. ¿Sabía que casi un millón de personas están vendiendo por catálogo? Habría que regularlo, ya que muchas empresas no pagan contribuciones al régimen de seguridad social. En el campo, la mujer es “coadyuvante” del trabajo del hombre. ¡Imagínese! Las mujeres “completan” la tarea y el pago se lo hacen a él.

La violación a las normas laborales es gravísima en Guatemala, sobre todo en la maquila. ¿Y las tortilleras? Hay cantidad de mujeres torteando en condiciones paupérrimas. Su salud pende de un hilo (cuentan que hasta se les borran las huellas digitales de tanto tortear). En resumen, no contamos con una política justa de empleo.

Sin duda que falta corregir los parámetros de contratación. Garantizar la no discriminación en el ámbito del trabajo. Velar por la equidad y aspirar a la prosperidad colectiva.

Normar el llamado “trabajo doméstico” es asunto pendiente. En infinidad de casos, el trabajo de “muchacha” ha sido esclavizante. Sus condiciones se tornan infrahumanas. No se firma un contrato. No se cumple con vacaciones, prestaciones laborales, descansos diarios y semanales. Las condiciones de salud son desatendidas. No se pagan horas extra. Muchas son contratadas para cocina y resultan haciendo todo. Como si fuera poco, los salarios antojadizos son miserables. En infinidad de ejemplos, son sometidas al acoso por parte de infelices patrones. Miles de casos de abuso y violencia. Niñas esclavas. ¡Sí! Hablamos del derecho al salario mínimo. A fijar la edad mínima. Que no se comprometa la escolaridad de las niñas. Que se combata la discriminación a las indígenas.

El entorno para cualquier empleado debe ser seguro y saludable. “Su” muchacha, esa mujer que cuida a sus hijos (lo más preciado), que prepara la comida, lava los baños, atiende sus fiestas, plancha su ropa, custodia su casa ¿no merece condiciones laborales dignas?

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