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Opiniones de hoy

Aquel país inhabitable

opinion

Las zonas de riesgo van dejando poco espacio.

 

No me refiero necesariamente a complicaciones orográficas o problemas de este suelo que hoy reconocemos “el solar patrio”; el uso inadecuado del suelo es solo una parte del problema. Se urbanizan zonas de bosque, se construyen “residenciales” en cerros, en detrimento de los de allá abajo, se hacen desfogues de drenajes y aguas pluviales hacia barrancos y otrora ríos, hoy sumideros fecales. Se acapara tierra y se dedica a monocultivos, sin estudio alguno. En fin acá el suelo se utiliza en función de la generación de plusvalía. La otra cara del mismo problema es aquel ocasionado por la desigualdad en los ingresos: los pobladores de áreas precarias, aquellos que habitan –junto a sus pequeños hijos– al asiento de cerros o en “con casas colgantes” de mirador incorporado, sujetas a paredes de precipicios o junto a los ríos/drenaje. Estas familias están allí en el medio de su pobreza y desánimo por un futuro decente. El Estado no apoya más con préstamos para vivienda. Los sabihondos de las instituciones financieras internacionales en asociación ilegítima, con las elites locales suprimieron aquellas instituciones y crearon los corruptos programas de subsidio a la vivienda. Un total fracaso.

Y no es que antes de la supresión de los entes estatales promotores de vivienda social y popular, no existiesen asentamientos precarios, sí los había, lo que se perdió–posteriormente a la supresión– fue cualquier esperanza de modificar la situación. De allá para acá los asentamientos humanos en el área metropolitana se calculan en cuatrocientos. Nada nuevo bajo el sol. Solamente que en cada invierno, mueren por lo menos veinte personas soterradas, cuando “se relajan” en aquello que llaman vivienda. Año con año y para salvar las apariencias, los administradores del Estado, advierten a estas familias, del riesgo que corren por sobrevivir en zonas de alto riesgo y orondos declaran a la prensa que pese a su oportuno aviso, las familias prefieren vivir allí. El cinismo absoluto. Al viejo problema de habitabilidad, se suma ahora el alto riesgo generado por constantes aluviones de plomo, hechos bala. Así las cosas: los mercados son de alto riesgo, las escuelas también, la cancha del barrio ídem, la tienda del Momosteco, no digamos, la esquina de la cuadra Dios me guarde. Ya ni los velorios son seguros. Un país de altísimo riesgo.

El ministro del Interior tiene fama de honrado; aunque ineficiente, los chafas en la calle; solo provocan pena, risa, grima y gasto. Educación y empleo quimeras. Que el Señor nos encuentre confesados.

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