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Opiniones de hoy

Parteaguas

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No es lo mismo ser viajero que turista, así como no es lo mismo vivir que sobrevivir.

 

Alguien, no recuerdo quién, en alguna entrevista que leí –quizá en Travel Almanac, quizá en otra publicación– decía que de todas las ciudades que visitaba era París a la que siempre quería volver.

París, sin duda, tiene un aura particular que produce una espacial relación con los viajeros que la visitan –ojo que no es lo mismo ser viajero que turista, así como no es lo mismo vivir que sobrevivir–; bien lo decía Cortázar: “Caminar en París es caminar hacia mí”.

Hace mucho tiempo que he tenido en la mente tomar un viaje con mi hijo. Aislarnos y no tener nada más qué hacer que compartir la perspectiva de vida que uno le puede ofrecer al otro. Finalmente, a sus 13 años, el momento ha llegado y es allá, a París, a donde lo llevaré. Quiero que toque, que huela un libro en Shakespeare & Co, quiero que camine por cualquier boulevard que hayan pisado Rimbaud, Proust, Vallejo o Cortázar. Quiero andar con él por Rue d’Hauteville, parar en Bulliz para que coma un choux y más adelante parar en Bienvenue y saludar a su dueña, Pascale, quien con grandes dotes de arrojo y esfuerzo cambió una exitosa carrera corporativa por el sueño de abrir su propia tienda-concepto. Quiero que note lo que significa moldear a la realidad para que cumpla con sus sueños y que lo vea de la mano de Charles Compagnon, quien después de adornar la cocina de París con LÓffice y Le Richer ahora ha instalado, en Faubourg Saint Denis, 52: un espectacular oasis de sabor cuyas mesas él mismo atiende.

Quiero nuevamente atravesar el segundo arrondissement e invitarlo a comer en Thaïsil para que comprenda que el tamaño rara vez es indicador de calidad y note cómo un restaurante de solo ocho mesas puede albergar la más espectacular cocina. Quiero que me acompañe al Pompidou y vea lo que una ciudad sensible puede ser. Seguir a Le Marais y subir por Boulevard du Temple y que vea como mademoiselle Plisson redefinió lo que puede ser un maison. Que vea todo lo que Merci ofrece y note que es diferente adquirir posesiones en una tienda que cura su contenido en oposición a una que solo lo compra.

Quiero dejar una huella en él y permitirle que París logre en él una conexión individual y personal. Quiero darle una experiencia que ayude a formar su camino. Una que ojalá algún día lejano, cuando él mismo esté haciendo lo mismo por su hija o hijo, resurja en su corazón y sea recordada como un parteaguas en su vida.

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