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Opiniones de hoy

“¿Por qué nos odian?”

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Pueden poner a operar “durmientes”

Transcurrieron 15 años, casi, desde el dantesco ataque a las torres del World Trade Center en Nueva York, y el terrorismo sigue y se multiplica como piquetazos punzantes contra inocentes en extensas regiones del globo. De la misma manera que los aviones comerciales fueron empleados como misiles tripulados para estrellarlos contra los rascacielos, el pasado 14 de julio (día emblemático) un camión civil, cual tanqueta devastadora, fue maniobrado en Niza cobrando 84 vidas inocentes.

Cualquier objeto puede ser arma letal. Básicamente no se necesitan ejércitos entrenados para provocar matanzas de civiles. Basta con la intención ciega de hacerlo, e inmolarse al mismo tiempo. ¿Usted va a limitar su movilidad por esto? ¿Renunciará al más concurrido café o pasearse al final de la tarde en el parque, como lo ha hecho siempre? Es lo que preguntan los periodistas a los vecinos de Niza y otras ciudades francesas. La respuesta de mujeres y hombres, viejos e incluso jóvenes, fue “no”. Harán su vida como siempre, no están dispuestos a someterse a la tiranía de los terroristas.

Las sociedades civilizadas no reclaman venganza. La idea de Bush de ir tras Irak luego de los ataques del 11 de septiembre, fue una torpeza, quizá solo calculada por sus asesores. Todos sabíamos que el nervio del problema estaba en Irán, y que la invasión rompería un delicado equilibrio. Parece claro que los gobiernos de Occidente no han protegido adecuadamente a su gente. No me refiero a medidas de seguridad (táctica) sino a la lógica estratégica que aplican. Parecen movidos por intereses económicos y, queriéndolo o no, alimentan el terrorismo.

El fin de semana CNN en español transmitió un reportaje, bastante completo: “¿Por qué nos odian?”, y concluye que hay que apoyar las deprimidas economías en las naciones musulmanas, acercándose a la mayoría de las poblaciones que son pacíficas y hacen una lectura no fundamentalista del Corán, que, al igual que la Biblia, tiene pasajes tremendos (Levítico 18:22, Deuteronomio 20: 10-17). Pero deja sin desarrollar el factor de la política económica en la ecuación.

Los terroristas son sin duda una minoría; algunos, como los últimos perpetradores, recién convertidos al Islam, que ni siquiera estudiaron el Corán, y sin embargo son los más radicales. Pero el hecho de que las organizaciones terroristas sobrevivan, de que sean capaces de dar zarpazos a pesar de las bajas prominentes sufridas, de que sean capaces de despertar “durmientes”, integrantes de la primera o segunda generación de inmigrantes musulmanes que son parte de las sociedades que atacan tan brutalmente, nos indica que el problema tiene otras múltiples dimensiones, tan complejas como sutiles, que exigen conocimiento profundo y amplio. Si la respuesta a todo esto, por parte de la sociedad estadounidense es elegir a Donald Trump, el fuego se encenderá, incluso en la zona que solo es observadora hasta ahora: América Latina y el Caribe.

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