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Opiniones de hoy

De la renuncia, a la justicia, a la reforma

opinion

Mover el queso a los grupos de interés.

 

La mejor celebración del aniversario de Abril 2015 es abrir el debate sobre la reforma. Las consignas ciudadanas que desbordaron hace un año la Plaza fueron, por su orden, fuerza y extensión: primero “renuncia”, luego “justicia” y después “reforma”. En esencia, la ciudadanía ganó la “renuncia” de Roxana Baldetti y Otto Pérez, y derrotó en las urnas a Manuel Baldizón. El MP y la CICIG conducen los procesos penales para lograr “justicia”, un proceso complejo, hasta ahora exitoso, pero eventualmente no libre de retrocesos.

Como sea, queda la “reforma” como el hilo ciudadano para enhebrar el cambio. O un detente. En realidad la reforma caminó paralela a las consignas de la calle, desde los recintos (por ejemplo, el Paraninfo universitario, con la Plataforma para la Reforma del Estado). También estuvo presente en las tres mesas que, a regañadientes y solo para entretener la nigua, convocaron en el Congreso los diputados el año pasado. Pero las cosas caminaron más de lo que el statu quo esperaba, aunque menos de lo que la gente que desea el cambio aspira.

A la Ley Electoral el Congreso le cortó el progresismo de equidad, un símbolo de civilización del siglo XXI, y abortó la dilatación de espacios para que la gente se politizase verdaderamente, empoderándose desde el barrio y el municipio, es decir, explorando la alternativa política. No importa. El corazón de la reforma, el financiamiento, no lo pudieron arrancar los diputados y sobre eso se deberá caminar para alcanzar los sucesivos cambios que den al traste con este sistema político anacrónico, rayando en lo ridículo.

En el paquete de reformas, la Ley de Contrataciones fue concebida como camisa de fuerza y no tardará en acarrear otras reformas para que sea funcional, pero su espíritu quedó impregnado y los debates futuros serán mucho más amplios. Viene además la ya polémica reforma de la SAT, que tendremos que barajar más despacio, pues ahí está el verdadero sistema circulatorio del Estado.

Esta semana el banderazo de salida real de la etapa reformista lo han dado las “entidades técnicas” en torno a la justicia. El proceso llevará previsiblemente a una reforma Constitucional, vía consulta popular. En ese proceso, centralmente, están los tres poderes del Estado, y los técnicos sugieren una metodología para conducir los debates hasta agosto. Las propuestas apuntan a afirmar la independencia de la justicia basada en la solidez y transparencia de la carrera de sus operadores, es decir, se sustenta en su propio desarrollo institucional. También, apunta a “mover el queso” a los grupos de interés, tradicionales y emergentes, que prostituyeron el sistema. Desde luego, hay muchas otras cosas qué discutir, y de eso se trata este momento, pues la revolución ciudadana no es como antaño. En la era de la velocidad y lo instantáneo, será lenta, por etapas.

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