[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Abundio Maldonado Gularte

opinion

Los viejos soldados nunca mueren, sencillamente se desvanecen.

Pude haber titulado este artículo y así lo había hecho, “El Presidente que nunca fue”, teniendo como subtítulo, “Otra, muy distinta, hubiera sido nuestra historia”.

Sin embargo, opté por llamarlo Abundio Maldonado Gularte puesto que este el nombre y apellidos de ese Presidente que nunca fue y que, de haberlo sido, habría dado un curso muy distinto a nuestra historia (A veces basta uno solo –e incluso sobra– para hacerlo que, si bien una golondrina no hace verano, jamás se ha dado verano alguno sin golondrinas precursoras): soldado por los cuatro costados pero, a la vez, civil por esos mismos cuatro, hombre de diálogo, capaz, inteligente, cortés, preparado e inmerso en el más absoluto respeto –eso se aprende desde que uno es niño– por el ser humano y sus derechos.

Buen hijo, buen esposo –extraordinaria Ruby a su lado, abnegada y brillante esposa de soldado y buen padre– la familia le dejó marcada, en efecto, desde niño y se la siguió marcando a lo largo de su vida, su devota comprensión por el ser humano, comprometido por buscar en todo idéntica armonía.

El sistema político hizo imposible que Abundio Maldonado fuera Presidente, secuestrada como se encontraba la participación política nacional en muy limitadas manos a través de una implacable norma que exigía un número mayúsculo y absurdo de afiliados para que se pudiera constituir un partido político, vehículo necesario para una aventura semejante, sistema que también sufrieron, igualmente, Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr.

Imposible su candidatura presidencial puesto que no había partido que la avalara dentro de aquel oligopolio de partidos, tuvo que optar por la alcaldía –militar que rebosaba de civismo– y ganó las elecciones.

Aquel que hubiera sido un gran Presidente, sin embargo, no pudo ser un gran alcalde –diferentes las habilidades y capacidades para el ejercicio de uno y otro cargo–, amén de que hubo de encontrarse con una alcaldía carente de recursos y los pocos existentes, pignorados (la autonomía municipal, sin recursos, no es autonomía) y con el cerco que le tendiera el presidente Fernando Romeo Lucas García –sitiado económicamente, sin un centavo– militar con el que no tenía una buena relación como tampoco la tenía con Efraín Ríos Montt quien, tras el golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, le retiró del cargo.

En todos los regímenes –en todos los grupos políticos– existe gente buena y gente mala, gente cruel y gente compasiva, asesinos y ladrones, como también personas probas –temerosas de Dios y respetuosas del ser humano y sus derechos.

Siendo su padre, el también coronel Abundio Maldonado, el Gobernador Departamental de Baja Verapaz, fue candidato a diputado por uno de los partidos oficiales –régimen del expresidente Jacobo Árbenz Guzmán– y mi padre, Luis Valladares y Aycinena, el candidato opositor, Secretario General del Partido Unificación Anticomunista, PUA.

El partido oficial “ganó” la elecciones y el hijo del Gobernador fue electo diputado.

En tanto que Abundio Maldonado, ya en el Congreso, proponía un minuto de silencio por la muerte de José Stalin –error de juventud en el neófito político– violado como se encontraba por el régimen del ex presidente Árbenz el Artículo 32 de la Constitución de la República (Artículo 32 de la Constitución revolucionaria de 1945) texto que prohibía el funcionamiento en Guatemala de partidos políticos internacionales –el comunista lo era– mi padre hacía oposición, habiendo sido torturado bajo las feroces órdenes de los esbirros del momento, Jaime Rosenberg y Rogelio Cruz Wer –ambos “militares”– deshonra de la institución armada –no soldados– y después encarcelado en Salamá cuando el coronel Abundio Maldonado padre era aún el Gobernador Departamental de la Baja Verapaz, compasivo caballero.

La amistad de nuestras dos familias –se conocieron entonces– se forjó en el respeto de nuestras ideas distintas pero –también– por esa diferenciación ya señalada entre correctos e incorrectos, entre ladrones y probos, entre asesinos y respetuosos del ser humano y de sus derechos –los de todos– existentes las dos categorías –tan distintas– en todos los grupos políticos.

Abundio Maldonado Gularte es el título de este artículo y su subtítulo, frase de Douglas Macarthur, “los viejos soldados no mueren, sencillamente se desvanecen”, título y subtítulo que nos invitan a una profunda reflexión…

Óscar Humberto Mejía Víctores –el Jefe de Estado Constituyente que gobernó Guatemala por mandato del Ejército y que abrió la posibilidad de la Guatemala democrática y distinta que vivimos– una Guatemala, de todos; la de la Constitución de 1985, fraterna y solidaria, la Guatemala que no acabamos de construir y Abundio Maldonado Gularte, el Presidente que nunca fue y que, de haberlo sido, hubiera hecho de nuestra historia, una historia diferente, la paz, con él, precipitada: los dos soldados, el segundo, además de soldado, civil ¡Oígase el toque de silencio! se han desvanecido.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Congreso aprueba único debate de la ley para adquirir la vacuna contra el COVID-19

La sesión continúa en desarrollo con la aprobación por artículos.

noticia Sputnik
Misión especial de la OEA llega a El Salvador para observar comicios legislativos

El Salvador celebrará el próximo 28 de febrero sus elecciones legislativas y municipales.

noticia Europa Press
Serpientes evolucionan de forma magnética para ser resistentes al veneno

Hemos demostrado que este rasgo ha evolucionado al menos 10 veces en diferentes especies de serpientes”, explica en un comunicado.


De último momento

MP presenta solicitud de antejuicio contra Jimmy Morales

La Fiscalía contra la Corrupción tiene una investigación abierta que involucra a Morales. El expediente está relacionado a la expulsión del comisionado de la CICIG, Iván Velásquez.

noticia Luisa Paredes /elPeriódico

Más en esta sección

Un caso para el Consejo de la Enseñanza Privada Superior

otras-noticias

La autonomía de los políticos

otras-noticias

“… rest me more than give you thanks”

otras-noticias

Publicidad