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Un poco de historia nacional (5) El Reformador

Al general asimilado J. Rufino Barrios Auyón (1835-1885) se le conoce como El Reformador por haber llevado a cabo una serie de cambios en distintos ámbitos de la sociedad guatemalteca, en lo social, lo económico y lo religioso, a finales del siglo XIX. Barrios nació el 19 de julio de 1835 en el municipio de San Lorenzo, departamento de San Marcos. Apenas recibió instrucción primaria en su casa y, posteriormente, hizo estudios de notariado para complacer a sus padres. Fue un guerrillero a las órdenes del mariscal Serapio Cruz y su hermano Vicente contra la dictadura conservadora del mariscal Vicente Cerna; y después participó en los movimientos revolucionarios de 1871, que Miguel García Granados organizó en su exilio en México. Con García Granados encabezaron un ejército compuesto por unos guatemaltecos liberales exiliados y muchos mercenarios mexicanos que paulatinamente fueron apoderándose de Tacaná, San Marcos, Retalhuleu, Laguna Seca, Antigua Guatemala y Patzicía, donde se firmó un acta en la que se rechazaba al gobierno de Cerna y se nombró a García Granados como presidente provisorio. Más adelante, Barrios se convirtió en ministro de Guerra y después en Presidente de la República y organizó levantamientos en el altiplano guatemalteco, hasta tener completo dominio del territorio, lo cual después extendió a Honduras y trató de hacerlo también en El Salvador.

Aunque las ideas de García Granados no eran anticlericales, ni era su intención establecer una dictadura, Barrios era radical y puso en práctica su anticlericalismo y su autoritarismo a la usanza militar porque creía que el pueblo guatemalteco solo respeta a las autoridades militares, y al decretar la expropiación de los bienes de la Compañía de Jesús, o cuando ordenó la desaparición en Guatemala de la Orden de Congregantes de San Felipe de Neri, que sólo contaba con tres monjes. Pero el golpe de gracia de Barrios, lo produjo la extinción absoluta de todas las comunidades religiosas del país, llegó más adelante, cuando sus bienes fueron nacionalizados, y a sus miembros se les devolvió la personalidad civil.

Elegido presidente en 1873, los decretos siguientes de su gobierno tuvieron gran importancia política. Todos estaban calculados para hacer realidad el pensamiento liberal de Benito Juárez, en México, que consistía en organizar el nuevo Estado y consolidarlo firmemente en suelo guatemalteco. Una de sus primeras medidas fue decretar el estado de excepción; y el ala política de los liberales pronto se dio cuenta de quién era el hombre fuerte. Las medidas de su gobierno mantuvieron la línea contraria a la Iglesia y en 1873 se expropiaron sus bienes, que repartió entre sus amigos y se destinaron a la creación del Banco Nacional. Cuando consideró que la paz se había restablecido, emprendió la transformación de la administración estatal y de su soporte legal, así como la realización de obras públicas y la secularización de la educación, del matrimonio, de los cementerios y de los testamentos.

Buena parte de sus objetivos se centraron en consolidar su poder anulando a los opositores y a algunos de los propios liberales, censurando la prensa y legislando la capacidad represiva del Estado contra conspiraciones. Al mismo tiempo, buscó centralizar el poder a través del fortalecimiento del Ejército que había fundado, y de las fuerzas de seguridad, así como con la designación de jefes políticos fundamentalmente militares y por medio de una reforma municipal que se convirtió en un ataque a la vieja tradición autonomista. A su vez, supo mantenerse por encima de su propio partido y formar gabinetes con los conservadores, dejando claro que el centro de su objetivo era económico. Contó con el apoyo del sector comercial que vio con beneplácito el impulso del comercio, en especial del exterior. En términos culturales, impulsó una reforma educativa sostenida en las ideas positivistas.

Todo esto permitió a Barrios llevar adelante lo más ambicioso de su política: el control del nuevo sector terrateniente sobre la tierra y el trabajo. En 1877 abolió el alquiler de las tierras con derechos perpetuos de usufructo y legalizó el sistema de trabajo forzado con el Reglamento de Jornaleros; y un año más tarde implementó la Ley contra la Vagancia. El primero ayudaba a liberar el usufructo de la tierra para convertirla en propiedad privada, mientras que los otros dos ofrecían a los terratenientes mano de obra barata y fácil de endeudar. Esos fructíferos años también sirvieron para el impulso de leyes relacionadas con el comercio, el fisco y el sistema de propiedad. Dio además un importante impulso al desarrollo de las infraestructuras: habilitó puertos, inauguró la primera vía férrea y estableció servicios de transportes urbanos.

En 1879 la Constitución Liberal fue promulgada después de que Barrios gobernara durante seis años con medidas de excepción. Barrios justificaba que la fase dictatorial de su gestión había sido necesaria y que sólo habiéndose consolidado los principios pragmáticos de su gobierno se podría pensar en legitimarlo a través de períodos democráticos. No obstante, había tenido tiempo suficiente para eliminar los obstáculos que le planteaban los políticos liberales que le exigían legalidad, pero con derecho a participar en los asuntos del gobierno, detrás de lo cual se ocultaba la corrupción y el interés por disfrutar de las riquezas del poder más que una verdadera asimilación de los principios democráticos. Por otra parte, la Constitución refrendaba los objetivos de los liberales, centrados en agilizar el derecho de propiedad.

Realizadas las elecciones constitucionales, Barrios fue elegido presidente en 1876. Esta vez tenía una Constitución que reafirmaba el presidencialismo y le permitía mantener un poder legislativo subordinado y dedicado a legalizar leyes prácticas para el desarrollo de su proyecto. A partir de entonces profundizó en la institucionalización del poder liberal, así como en el entramado de su poder a través del Código Militar (1878) y de la Ley Orgánica del Gobierno Político de los Departamentos (1879). Un poder instrumental que reafirmó con la facilidad que le daba la Constitución de suspender las garantías para mantener quieta a la oposición. Política que procedía de su propio partido, destacándose la eminente figura de Lorenzo Montúfar, un reconocido intelectual y político que terminó por disgustarse con él y exiliarse en Costa Rica.

Como antes hizo Carrera, Barrios buscó también superar las fronteras de Guatemala e incidir en Centroamérica para su bien interno, así como expandir geográficamente sus planes e ideas para convertirse en el indiscutible hombre fuerte del Istmo. Aliado con Honduras, en 1875 volvió a plantear el ideal de la unidad centroamericana, consciente de que ésta sólo podía lograrse con la unanimidad liberal. A partir de esos años mantuvo una constante presión e intervencionismo en los países vecinos, en especial contra los gobiernos hostiles salvadoreños, los eternos rivales de los guatemaltecos. Entretanto, buscó evitar conflictos con México, y en 1882 firmó con ese país un controvertido tratado en el que aceptaba el statu quo de la incorporación mexicana de los territorios de Chiapas y Soconusco y, además, le cedía más territorio del que recibía Guatemala.

Mientras tanto, los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala se propusieron reactivar la unión centroamericana, pero Barrios desconfiaba en ellos porque temía que sus interlocutores pretendían un poder similar al suyo. De esta manera, en 1883 intervino en Honduras para derrocar a su antiguo protegido el doctor Marco Aurelio Soto. En 1884 convocó a una cumbre para discutir la unión, pero los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica no aceptaron, por lo que decidió proclamar a su nombre la Unión Centroamericana y obligar al resto de gobiernos a aceptarla por medio de las armas. El gobierno salvadoreño se negó y Barrios preparó la invasión a ese país. Pero no tuvo éxito porque el 2 de abril de 1885 cayó muerto de un balazo por la espalda mientras descansaba en los llanos de Chalchuapa, El Salvador, probablemente disparado por un soldado guatemalteco,.

El propósito inicial de Barrios y García Granados consistía en derrocar la dictadura conservadora del mariscal Vicente Cerna, pero cuando desempeñó el poder estableció otra dictadura, pero liberal. Indudablemente fue un déspota, pero no se puede negar que fue un significativo patriota.

Al final de su vida, cuando estaba siendo enterrado en el Cementerio general, sorpresivamente se presentó en estado de ebriedad ante su tumba el poeta Ismael Cerna (1856- 1901), sobrino de Vicente Cerna, quien había sufrido los rigores de la dictadura, encarcelado y torturado, y pronunció este soneto :

“No vengo a tu sepulcro a escarnecerte/, no llega mi palabra vengadora/ ni a la viuda, ni al huérfano que llora,/ ni a los fríos despojos de la muerte. /Ya no puedes herir ni defenderte, /ya tu saña pasó, pasó tu hora; /solamente la historia tiene ahora/ derecho a condenarte o absolverte./ Yo que de tu implacable tiranía/una víctima fui, yo que en mi encono/ quisiera maldecirte todavía,/ mas no olvido que un instante en tu abandono/ quisiste engrandecer la Patria mía,/Y en nombre de esa Patria te perdono”.

Y como diría el artista Pepo Toledo: ¡Era lo que se merecía!

Twitter@jorgepalmieri.com

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