[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

La fuga democrática

opinion

Elegir presidente, no gobernante.

Después de un mes de las elecciones generales, Jimmy Morales sigue encabezando las preferencias de voto, y Sandra Torres no ha tenido éxito en conquistar los centros urbanos. Es lo que reflejan distintas encuestas y grupos de enfoque. La distancia entre los candidatos va desde los 10 hasta los 20 puntos porcentuales, pero el día “D” podría disminuir porque hay un voto oculto favorable a Torres, y la UNE tiene sin duda amplia capacidad de movilizar electores.

Esa tendencia del votante es una extensión del rechazo activo de los ciudadanos hacia los políticos tradicionales y su forma de hacer política. Es como una amplia y alta ola que empezó a levantarse en abril y tuvo picos cada vez más altos el 25 de mayo, el 27 de agosto y, a través de las urnas, el 6 de septiembre. Esas olas dieron cuenta sucesivamente de Roxana Baldetti, Otto Pérez y Manuel Baldizón. Pareciera que es el turno de Sandra Torres.

Jimmy Morales fue subido inesperadamente a esa ola y, hasta ahora, no se ha caído. Los votantes indecisos o desencantados son proporcionalmente más para el balotaje del 25 de octubre, y es hasta cierto punto lógico que la asistencia a las urnas disminuirá, pero la tendencia dominante es aquella que tiende a arropar a Morales, disimulando sus errores y falencias, mientras busca con lupa las limitaciones de Torres. Mucha gente ha criticado la superficialidad de los candidatos en los debates, que no se diferencia de eventos pasados. Morales, mejor comunicador, le ha sabido sacar partida al poco contenido o manejo de temas complejos de Estado, en tanto que Torres, con más elementos y estructura, ha mostrado poca habilidad de exposición.

Detrás de la emotividad electoral y del elusivo concepto de “carisma”, el elector tiene una racionalidad que guía su voto y no siempre es fácil de identificar. Esta vez, sin embargo, el antivoto continúa pesando. Es una tarea autoimpuesta de “depuración” democrática de la clase política, aunque es arriesgada y de corto plazo, pues implica elegir a un Presidente en vez de un gobernante. Esto es, alguien que llegue aunque a saber qué haga y con quién, y no a quien ya se sabe qué hará. No todos los días la ciudadanía arriesga tanto, pero la medida de su riesgo es la expresión de un hondo rechazo a la clase política que ha gobernado. No es propiamente un salto al vacío, es más una fuga democrática al 25 de octubre. Después quién sabe, puede que venga el referéndum.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Editorial
Saturación hospitalaria
noticia
Incorpora estos alimentos ricos en fibra en tu rutina de cena
noticia Allan Ortiz / Nuevas narrativas
2021, ¡Aquí y ahora!

Es usual que los guatemaltecos conversemos sobre la urgencia de cambiar nuestro país. Muchas veces esa urgencia va acompañada de la búsqueda de oportunidades, momentos perfectos y condiciones idóneas, el momento para iniciar el cambio llegó. 



Más en esta sección

Agentes fronterizos rescatan a 90 indocumentados en Texas y detienen a 71

otras-noticias

Presidente de Panamá nombra nuevo director de la Policía Nacional

otras-noticias

Reprograman nueva audiencia contra periodista crítico de Ortega en Nicaragua

otras-noticias

Publicidad