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Opiniones de hoy

Hasta que la próxima tragedia se produzca

opinion

Es importante ver hacia atrás pero, tanto o más, hacia adelante.

A estas alturas, hasta funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas se rasgan las vestiduras con ocasión de la tragedia de El Cambray II y otro tanto, los comentaristas de prensa, los analistas y los funcionarios –la mejor forma– quedándose en eso –tan solo en el lamento– de que una tragedia igual vuelva a repetirse.

Nadie habla de Santa Lucía Milpas Altas y del deslave que tarde o temprano –no se requiere ser experto para verlo– podría producirse en la Cuesta de las Cañas: En la Cuesta de las Cañas, a la vista de todos, incluidos los plañideros funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas que tanto gustan –al igual que nosotros– de visitar La Antigua Guatemala, múltiples construcciones –al igual que en El Cambray II– inundan las laderas; construcciones que se encuentran a la vista de todos, cuando llegando ya a La Antigua Guatemala. (El negocio de la venta de lotes y la irresponsabilidad municipal, ya consumados, sin recato alguno, a nuestra vista).

El deslave, tarde o temprano llegará a producirse, tal y como se produjo en El Cambray II, y se producirá, tanto en esta área como en cualquiera de las otras cuyo peligro ha sido detectado –y prevenido– por Conred.

Cuando la otra tragedia se produzca, vendrán a rasgarse otra vez las vestiduras estos funcionarios internacionales tan “todólogos” –así como los columnistas, analistas y funcionarios.

Conred debe ser fortalecida y empoderada puesto que no basta con que señale y prevenga –carente de todo imperium– puesto que si no se atiende lo que dice, si no puede obligar a que se esté –y a tiempo– a las prevenciones que realiza, de nada sirve lo que las haga.

¿Para qué sirvió su prevención en el caso de la tragedia de El Cambray II?

Hace muchos años escribí un artículo que titulé Hasta que llegue la tragedia, refiriéndome a la falta de seguridad en el Estadio Nacional Mateo Flores –sobrepasado, además en su aforo– y a las conductas indebidas y anti cívicas de un buen grupo de espectadores –me temo que el grueso– y, lamentablemente, la tragedia se produjo poco después: Más de medio centenar de muertos en el forcejeo, la avalancha o la estampida. ¿Lo recuerda?

Pues bien, una vez más, debo prevenirlo, haciendo mis mejores votos por fallar como agorero: La tragedia volverá a producirse y las autoridades, columnistas, analistas, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas y los guatemaltecos todos, sin olvidar la tragedia de El Cambray II, deberíamos preocuparnos, primero, por aliviar sus heridas ¡Qué duda cabe! e incluso establecer todas las razones que condujeron a las mismas y deducir si existieren ¡Existen! cuantas responsabilidades deban deducirse pero –esto es, a estas alturas, lo más importante– por las tragedias futuras, tragedias que se encuentran a la vista.

Si el Ministerio Público actúa para deducir las responsabilidades del caso en lo acontecido en la tragedia de El Cambray II –debe hacerlo– es importante que también lo haga en contra de todos aquellos que resulten responsables del riesgo que se ha creado ya en los demás lugares que han sido señalados por Conred, sin esperar a que ocurra otra tragedia y, precisamente, para que la tragedia no llegue a producirse.

Conred salvó su responsabilidad en el entendido de que hizo su prevención –y la hizo a tiempo– pero, en el futuro, a la luz de lo ocurrido, no puede bastar con que lo haga, debiéndosele exigir el debido seguimiento y los consecuentes resultados: la eliminación del riesgo pero, para eso, debe dotarse de recursos a la institución y empoderarla.

¿Empezamos a rasgarnos ya las vestiduras y a llorar por la tragedia de Santa Lucía Milpas Altas? 

¿Se evidencian capaces las “sagradas” reglas del mercado, por sí solas, de lograr que todos los habitantes tengan la posibilidad de hacerse lugares seguros en los que puedan vivir?

¿Qué pasa con nuestras autoridades municipales, supuestamente, las más cercanas al ser humano y, en consecuencia, las más aptas para la atención de sus problemas? ¿Para qué creamos instituciones de prevención si no las dotamos de recursos suficientes y poder?

Espero equivocarme, decía, pero, la tragedia de El Cambray II es tan solo la antesala de la tragedia subsiguiente.

¿La naturaleza? Poco es lo que tuvo que ver la madre naturaleza en la tragedia de El Cambray II. Tragedias todas estas en las cuales quien ejerce su imperio es la pobreza. Amén.

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