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Opiniones de hoy

Dar prioridad política a la niñez guatemalteca

opinion

La niñez tendría que ser prioridad para cualquier futuro presidente en un país como el nuestro.

Cuando la semana pasada se celebró el Día de la Niñez uno esperaría que los candidatos presenten sus planes políticos para sacar a la niñez guatemalteca de las condiciones de desnutrición infantil, pobreza, violencia, matrimonios tempranos, migración-deportación, marginación, exclusión, falta de educación y oportunidades…

Pero a los políticos se les olvida que lo que el país dé a los niños, los niños darán a su sociedad. ¿Qué se puede esperar del futuro de una niñez abandonada que se enfrenta todos los días a un país que vive de espaldas a una población que es mayoría?

Según datos del Informe Nacional de la Encuesta Mundial de Avances del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo 2014 (CIPD), cada día nacen más de mil niños en el país.

El informe Estado de la Población Mundial 2011, divulgado por el Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas (Unfpa), sitúa a Guatemala con la tasa de fecundidad más alta de América Latina. El documento revela que las mujeres guatemaltecas de entre 15 y 49 años tienen en promedio 3.8 hijos (2010-2015), cuando a escala latinoamericana el promedio es de 2.2.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, las tasas de fertilidad (3.6 niños por mujer) y mortalidad infantil (30 muertes cada mil nacimientos de bebés vivos) son unas de las más altas en la región.

Sumado a la alta tasa de natalidad, preocupa la edad de las niñas que dan a luz. “Todos los días en Guatemala más de diez niñas menores de 14 años dan a luz y muchas incluso de diez años de edad”, señaló UNICEF.

En un país como el nuestro, el mapa de pobreza suele coincidir con el mapa de violencia. Nuestra tasa de natalidad, además de hablar de desestructuración familiar en la gran mayoría de casos, nos vuelve a la implacable realidad de preguntarnos por qué los gobiernos no han implementado políticas y programas reales de salud reproductiva. Aquí muchas veces son las iniciativas de la Cooperación Internacional quienes atienden las necesidades de la población infantil que los diversos gobiernos no suelen atender.

Ejemplo de ello es el programa “Abriendo Oportunidades” del Consejo de Población de Naciones Unidas, dirigido por Alejandra Colom. En asociación con ONGs locales, están capacitando para brindar a las niñas graduadas del programa las herramientas necesarias para que impartan educación sobre salud reproductiva y sexual e información sobre salud comunitaria.

¿Por qué a los políticos y funcionarios les cuesta tanto ver la relación directa entre nuestros índices de fecundidad, pobreza y violencia? Aquí, las políticas de control de la natalidad han sido excluidas de los planes de desarrollo, acaso más por dogmas religiosos que por análisis
demográfico.

No puede ser justo que sigan naciendo niños a los que les tocará
desenvolverse en una sociedad que les margina, les denigra, les invisibiliza y les convierte en cloaca del sistema.

Otro Día del Niño de este año electoral, significa la inminente necesidad de planificar la geografía humana del país. Hacer el impasse sobre esto es caer en un cruento error cuyos efectos ya estamos padeciendo como sociedad y que pueden luego convertirse en una violenta hidra de mil cabezas.

¿En nombre de qué solo las clases medias y altas –gracias a la información y el acceso a la educación– son quienes pueden planificar sus vidas, sus familias, el número de hijos, y de cuándo tenerlos? ¿En nombre de qué las clases populares no tienen derecho a escoger sus vidas?

El futuro presidente debe hacer cumplir las políticas de planificación familiar, de educación sexual y los derechos de la niñez por la dignidad de la vida.

Por ello, desde las movilizaciones ciudadanas, demandamos una reforma estructural en la cultura de pobreza de las familias que conforman las mayorías de la sociedad.

La niñez tendría que ser prioridad para cualquier futuro presidente en un país como el nuestro. Es imprescindible el diseño e implementación de programas para proteger a la niñez articulados a la planificación territorial, fundamentados en el respeto a los derechos de la niñez, a la identidad, la salud, la vida y la seguridad. Los niños tienen derecho a ser niños; poder jugar, soñar, imaginar, inventar, ser y estar. Y esto solo se puede sembrar en familias con medios afectivos y materiales para sacarlos adelante para lo que también se necesita una reforma en la economía oligopólica que tenemos.

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