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Opiniones de hoy

La renuncia, la CICIG, mi voto

opinion

“Los políticos deben aprender a vivir como la mayoría del país, no como la minoría”. José Mujica.

Me uno a la celebración por la renuncia del Presidente que traicionó a su pueblo, en espera que le caiga el peso de la ley y a todo su equipo de funcionarios militares y civiles corruptos; y que el deshonor los acompañe junto a los que avalaron la corrupción, o que guardaron silencio cómplice en los tres poderes del Estado, oenegés, sindicatos y el sector privado, a su lado casi hasta el final. La ciudadanía reclama auditorías en todos los ministerios y entes del Estado y la devolución de lo robado.

El presidente Alejandro Maldonado tiene la oportunidad histórica de hacerlo y de propiciar un cambio si llama a un gobierno de unidad de transición. No a la manera como lo hizo Ríos Montt en 1982, de llamar al CACIF y a magnates a gobernar con él, como así fue, sino debe convocar al Foro Nacional para que le ayude a formar el nuevo gabinete y a sentar las prioridades para un nuevo Estado, que oriente y guíe al gobierno que tomará posesión en enero de 2016. Las prioridades son la aprobación de la Ley Electoral, la Ley de Contratación del Estado, la Ley de Servicio Civil, reforma del Estado y Judicial. Además está el nuevo presupuesto público que el Congreso debe aprobar en noviembre. Allí hay que unir voces para aplicar la austeridad bajo el consejo de José Mujica que “Los políticos deben aprender a vivir como la mayoría del país, no como la minoría”. Y reducir a la mitad los salarios en todo el sector público que pasen de los Q20 mil al mes, como lo hizo en su caso el Procurador de Derechos Humanos. El decoro y la vocación de servicio deben prevalecer pues el funcionario está para servir, mientras las finanzas públicas tambalean por tanta corrupción. Por ende, hay que seguir en esa lucha para erradicarla y gastar menos y mejor. De esa cuenta, orientar la inversión pública hacia quienes más lo necesitan (educación, salud, nutrición, reparación vial, seguridad), sin endeudar más al país. Reducir la burocracia es necesario para ahorrar y porque creció de manera clientelar, sin olvidar el Servicio Exterior. Además, investigar a las grandes fortunas para que paguen impuestos, pues no lo hacen, como han probado varios estudios. Hace medio siglo Jacobo Árbenz escribió: “Creo en la importancia que tienen nuestras metas económicas… son medios para alcanzar nuestras metas sociales”. Esa debe ser la guía del presupuesto público, con una visión del “socialismo espiritual” de Arévalo y su visión rooseveltiana del bien común.

A la CICIG y al Ministerio Público doy mi aplauso, los apoyé desde hace año y medio, cuando comencé esta columna, viendo a otros columnistas que criticaban a Castresana. Él dio un viraje sustantivo al sentar las bases legales que ahora parecen normales, pero que antes no existían. Eran un imperativo si se quería tener los resultados que ahora están a la vista. La Cofradía y sus empresarios aliados, a través de sus comentaristas, lo crucificaron cuando vieron que no lo podían comprar, tras haber apresado a Portillo, a Ríos Sosa, a altos funcionarios de la Policía, removió dos fiscales de la nación y a varios ministros de Gobernación de la UNE, a magistrados… Su legado son estas leyes que han servido a la CICIG y al Ministerio Público para actuar como lo han hecho con tanta propiedad. El acierto de don Iván y doña Thelma ha sido el concentrarse en la corrupción, para hacer posible la justicia y el urgente desarrollo social que reclaman los débiles, con un Estado orientado al bien común.

Mi voto se los daría a ambos o al juez Miguel Ángel Gálvez. Pero, como no es posible, me ciño a los estudios de la CICIG sobre la gran corrupción de la UNE, el PP y otros partidos ligados al crimen organizado, por los que no hay que votar. No más partidocracias electoreras ni votos clientelares para saquear el Estado. No más Parlacen. Voten este domingo por los que no son sindicados de corruptos. Hay opciones viables en la derecha con el PAN, al centro con el Encuentro por Guatemala y a la izquierda con Nueva República. Por ahí pueden decidir. Yo me reservo expresar mi voto porque es secreto. Sigo meditando y votaré sin toparme con la misma piedra, al ejercer mi sufragio diferenciado con responsabilidad.

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