[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Igualdad justa

opinion

No basta con indignarse ante una injusticia.

Si no sabemos aplicar con propiedad la riqueza de las palabras, nos puede conducir a derroteros indeseables. Creer que hablar de igualdad es solo para referirse a la “igualdad ante la ley”, es precisamente uno de esos derroteros, ya que la igualdad es y debe ser también referida a la que equipara oportunidades.

 

Para ello, es imprescindible recurrir al pensamiento clásico. Aristóteles escribió en Política que la justicia consiste en igualdad. Pero para que la igualdad sea justa, ha de consistir en “igualdad para los iguales, y desigualdad para los desiguales”.

 

¿Por qué cuesta tanto entender o aceptar esto? Quizás porque sea la más compleja de las justicias a perseguir. Aquella que busca enderezar o compensar lo que el propio ser humano ha afectado con su quehacer egoísta. La igualdad ante la ley, llamada también “igualdad formal”, es un principio muy útil en todo Estado de Derecho, pero es apenas el punto de partida en el cual el orden que se pretende establecer es para todos. Nos debe conducir, como regla básica social, a la justicia de trato. A establecer cuándo es justo compensar con acciones lo que se ha negado históricamente a gran parte de la población. Ya no basta con indignarse ante una injusticia por la falta de igualdad de trato. Hay que ejercer la razón.

 

¿Cómo? La jurisprudencia nacional e internacional reconoce tres elementos para aplicar acciones compensatorias (“afirmativas”): la razonabilidad, la objetividad y la pro-porcionalidad.

 

Razonabilidad es lo contrario a un arrebato; objetividad es lo desapasionado, desinteresado, que se pueda medir, constatar; proporcionalidad es el punto medio, la virtud de saber la justa medida de lo que se debe hacer, basado en la razonabilidad y objetividad. Y si todo lo anterior es alcanzado, la medida podría ser temporal.

 

Basta con ver el reflejo de los partidos políticos. ¿Cuántas mujeres hay en cargos de poder por cada hombre? ¿Cuántos indígenas? Si las respuestas nos dicen “inequidad”, entonces, ¿cómo no apoyar la propuesta de paridad como parte de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos? (fatalmente manoseadas y estancadas por congresistas, pese al reclamo del pueblo).

 

La democracia es más que el sistema político y jurídico. Es una cultura, un comportamiento. Si añoramos renovarla en esta época tan turbulenta, que se contemple el pluralismo. Sin temor. En tiempos de crisis, soluciones profundas capaces de cambiar los cimientos. Aunque tiemble.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Rony Ríos / elPeriódico
Samantha Power: el gobierno debe tomar en serio la lucha contra la corrupción

La Administradora de USAID lamentó que solo existan 30 mil plazas laborales al año para una demanda de 150 mil personas que buscan incorporarse al mercado.

noticia EFE
El Cervantes concede Premio “Ñ” a profesora estadounidense

Este reconocimiento busca exaltar a quienes difunden la lengua española en el mundo.

noticia Geldi Muñoz Palala elPeriódico
Guatemaltecos mantienen bajo consumo de frutas y verduras

Es necesario impulsar políticas que apoyen a los pequeños productores y estrategias que hagan accesibles estos alimentos.



Más en esta sección

Terminan de afinar detalles para el recorrido de la Biciruta 502

otras-noticias

Washington enfrenta las consecuencias de su política hacia Guatemala

otras-noticias

Porras pide fondos para pagarle Q249.6 millones a contratistas

otras-noticias

Publicidad